martes, 23 de enero de 2007

Sin respuesta

¿Puede ser que una pregunta, acarree a ciertos profesionales la incapacidad de responder, y a la vez, crean ser objetos de una broma?

Claro que ésta pregunta pueda tener diferentes respuestas, según a quién se le realice y el carácter de la misma.

No obstante a los que yo he conocido, tenían algo en común.

Si se los observa cuando se les pregunta, puede uno ver como su semblante cambia inesperadamente de la alegría por saber su cometido, a la ignorancia completa, por no saber la respuesta.

Estudiándolos detenidamente se comprueba que, pasan en unos segundos de una manera amable y servicial, a otra de hostilidad, creyéndose que le están tomando el pelo.

En realidad son solo preguntas, sencillas preguntas relacionadas con el servicio que se va a recibir.

Por que no me dirán que no se le puede preguntar al camarero, al pedir unas olivas rellenas y antes que traiga la comanda, si sabe de qué están rellenas.
O de que tamaño son los cubitos de hielo, que nos pondrán en el vermouth.

Además hay algunas bastantes simples.

- Oiga, la sal, ¿es orgánica o de mar?
- Los palillos que me va a traer, ¿son redondos o planos?


Yo, cuando le pregunte a un carpintero, porqué no se hacen puertas redondas, se me quedo con la mirada perdida.

¿A que a vosotros os ha pasado alguna vez?, en fin, nos volveremos a ver.

1 comentario:

urbankid dijo...

Hahaha!

Esto me recuerda a una historia ...
No de alguna tribu africana (?) que encoge la cabeza de sus prisioneros una vez muertos, sino que la hacen más grande y mientras aún están vivos.

Que como lo hacen? Pues hablando y hablando y hablando ... ;)

Además estos últimos no son africanos, sino de un país latino americano.