Para algunas personas no es nada difícil, relacionarse o entablar conversación, con un o una desconocida.
Claro que el interlocutor tiene que ser un sujeto receptor, o por el contrario, sería como estar hablándole al viento.
Sin obtener una respuesta concreta, una sola mirada puede ser señal que están atendiéndote, o una sonrisa, o una caída de hombros puede significar, una réplica sin decir palabra.
Ahora bien, puede que nadie, si se está en un lugar donde hay más de un individuo, reaccione a los comentarios o alocuciones que se ha dicho.
Por norma tengo que, a la tercer coletilla y si observo que nadie del público reacciona, dejar mis observaciones para una mejor oportunidad.
Pero los que no tienen esa facilidad de palabra, o que por su timidez tratan de pasar desapercibido, o son introvertidos, o los que se esconden en si mismo, ¿qué pensaran al encontrarse con un tipo como yo?
No tengo respuesta porque todavía, no he tenido la ocasión de preguntar a alguien con esa características.
No es que no me interesa saberlo, lo que ocurre simplemente es, que al finalizar mi cometido suelo alejarme de prisa, despidiéndome con un, nos volveremos a ver.
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