martes, 5 de abril de 2011

La verdad de los sueños

Érase, quién se sentaba a orillas del mar, observando el horizonte en busca del calor familiar.

Se encontraba solo, y la soledad, no era buena compañera.

Érase un joven soñador, lleno de quimeras, y con miles de ilusiones por conquistar.

Érase quién, sin prisas pues siempre había un mañana, deseaba alcanzar sus ideales.

En la juventud se piensa que, el tiempo es interminable.

Érase alocado, impulsivo, inconsciente, buscando hacer amistad en compañías de siluetas que, desaparecían al llegar el día.

Los años que no se detienen para nadie, lo han hecho mayor.

Repasa la cantidad de sueños incumplidos pero, siente alegría que muchos otros, han ocupado su lugar.

Hoy, son solo recuerdos de juventud por que, ya no está solo.

Hoy, rememora el pasado y se alegra, de haber logrado formar una familia.

Hoy, sigue sentándose a orillas del mar, y observando el horizonte, encuentra la paz.

Hoy, sabe que con esfuerzo, los sueños se convierten en realidad.

Hoy y siempre, nos volveremos a ver.

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