jueves, 12 de mayo de 2011

Elena

Después de un largo camino, he llegado al lugar de donde por propia voluntad había marchado.

Todo tiene un porqué, todo tiene siempre una explicación.

La familia nos une, la sangre de nuestros cuerpos nos atrae, y los hijos de nuestros hijos, hacen que los sentimientos afloren más y más.

Y es así que después de haber viajado miles de kilómetros, he tenido entre mis manos, a mi primera nieta.

Un angelito con un perfume maravilloso.

Me pregunto, ¿podré ser un buen abuelo, un guía, un ejemplo, alguien a quien preguntar a la espera de una respuesta, cuando no se sabe que hacer?

Sí, la he tenido entre mis brazos, acunándola, protegiéndola, dándole besos, y acariciándola.

Mi nieta, que daría para que mis padres la vieran, aunque ya les contaré de ella, en mis sueños.

En casa de mi hija, deje a su hija, Elena, mi nieta.

Suerte qué aunque la distancia es grande, en Agosto, nos volveremos a ver.