Me fui, huyendo de no se qué.
Diciendo adiós al pasado, y con mucho temor hacia ese futuro incierto, del cual ni siquiera deseaba pensar.
Marche, con lagrimas en los ojos, mirando borrosamente como mi madre, se empequeñecía en el muelle.
Manos abatiendo al viento, ¿cómo un corazón puede resistir tanto dolor?
Caras desfiguradas, por la tristeza de ver marchar a un ser querido.
Sin embargo, siempre hay alguien que se alegra, de dejar atrás el pasado.
Resistir y resistir, sintiendo las lágrimas pero fingiendo.
Ya no hay vuelta atrás, sí soy yo quién se aleja, en busca de una aventura sin saber como acabará.
Algún día volveré, volveré sin pena ni gloria, volveré sin más.
Ya nada me espera, nadie estará para recibirme, nadie agitará la mano, nadie dirá – ¿Hola, que tal?
Pero volveré, por que al fin y al cabo soy un romántico, y a mis años, necesito sentir que los míos están a mi lado.
Si, nos volveremos a ver