lunes, 13 de junio de 2011

Volver a la infancia

Me fui, huyendo de no se qué.

Diciendo adiós al pasado, y con mucho temor hacia ese futuro incierto, del cual ni siquiera deseaba pensar.

Marche, con lagrimas en los ojos, mirando borrosamente como mi madre, se empequeñecía en el muelle.

Manos abatiendo al viento, ¿cómo un corazón puede resistir tanto dolor?

Caras desfiguradas, por la tristeza de ver marchar a un ser querido.

Sin embargo, siempre hay alguien que se alegra, de dejar atrás el pasado.

Resistir y resistir, sintiendo las lágrimas pero fingiendo.

Ya no hay vuelta atrás, sí soy yo quién se aleja, en busca de una aventura sin saber como acabará.

Algún día volveré, volveré sin pena ni gloria, volveré sin más.

Ya nada me espera, nadie estará para recibirme, nadie agitará la mano, nadie dirá – ¿Hola, que tal?

Pero volveré, por que al fin y al cabo soy un romántico, y a mis años, necesito sentir que los míos están a mi lado.

Si, nos volveremos a ver

viernes, 10 de junio de 2011

La soledad

Que me pasa hoy, estoy intranquilo, pensativo y nostálgico.

Que me pasa hoy, pienso en ti y se que no estas, y quizás eso hace que te extrañe más y más.

Que me pasa hoy, aunque salió el sol, veo el día gris y estoy triste.

Que me pasa hoy, lo hemos pactado pero aunque lo he aceptado, no me acordaba como era el no estar a tu lado.

No puedo más, estar alejado de ti.

Que me pasa hoy, será el alcohol, será la tristeza, o la soledad.

¿Que me pasa hoy?, Quizás, lo mismo que ayer y lo que pasara mañana, extrañarte a ti, pues eres la persona a la que amo.

jueves, 12 de mayo de 2011

Elena

Después de un largo camino, he llegado al lugar de donde por propia voluntad había marchado.

Todo tiene un porqué, todo tiene siempre una explicación.

La familia nos une, la sangre de nuestros cuerpos nos atrae, y los hijos de nuestros hijos, hacen que los sentimientos afloren más y más.

Y es así que después de haber viajado miles de kilómetros, he tenido entre mis manos, a mi primera nieta.

Un angelito con un perfume maravilloso.

Me pregunto, ¿podré ser un buen abuelo, un guía, un ejemplo, alguien a quien preguntar a la espera de una respuesta, cuando no se sabe que hacer?

Sí, la he tenido entre mis brazos, acunándola, protegiéndola, dándole besos, y acariciándola.

Mi nieta, que daría para que mis padres la vieran, aunque ya les contaré de ella, en mis sueños.

En casa de mi hija, deje a su hija, Elena, mi nieta.

Suerte qué aunque la distancia es grande, en Agosto, nos volveremos a ver.

domingo, 1 de mayo de 2011

El futuro de la familia

Encontrar la pareja ideal es difícil, alguien a quien respetar, compartir y amarla para toda la vida conlleva, darlo todo sin pedir nada a cambio.

Luego con tiempo y paciencia el amor se ve recompensado, con la llegada de nuevos miembros.

Seres a los cuales se les ofrece cariño, ternura y protección, como parte de lo que uno va creando, que es la familia.

Con el correr de los años estos pequeños retoños crecen, se hacen mayores, adultos y a su vez, crean su propia familia.

Y llegado ese momento es cuando, todos los obstáculos que la vida nos ha ido imponiendo, se convierten en la alegría de tener entre los brazos, los hijos de nuestros hijos.

Esos angelitos llamados nietos, que en un futuro contaran o recordaran sus vivencias en las cuales, nosotros estaremos presentes.

Que puede ser más bonito de tener entre los brazos, el nuevo miembro que es sangre de tu sangre, que con mucho amor crecerá para ser el futuro de la familia.

Yo me alegro que llegado este momento me toque disfrutar, y quizás más adelante os contaré cuando, nos volvamos a ver.

viernes, 15 de abril de 2011

La vejez

Ya se que a todos, nos tiene que llegar algún día.

Y se también, que despiadadamente nos espera a la vuelta de la esquina.

Aunque mirándolo de otra manera, lo peor sería, no poder contárselo a quién te quiera escuchar.

Pero no me dirán que no es un palo verla día a día, como nos invade inexorablemente.

Porque verla la vemos, cada mañana con la ayuda incondicional de nuestro mejor amigo, el espejo del baño.

Nuestro amigo porque sin él, no podríamos disimular, lo que es una verdadera realidad, que los años pasan.

Y con él apreciamos como poco a poco, nuestro cabello se vuelve de color grisáceo, y nos invaden trazos profundos en la cara.

La agilidad se vuelve torpe, y la fortaleza de las manos, desaparece con los dolores en las articulaciones.

Hasta nuestros movimientos se vuelven más lento, y llega un momento que, tenemos que anotar todo, para no olvidarnos.

Sí señores, la vejez no viene sola, según que cosa disminuye, y según que otra aumenta, nada es igual.

De jóvenes, apuramos para llegar a nuestro futuro, y de mayor, nos detenemos en nuestro pasado.

Ahora que he cumplido tantos años y mientras me acuerdo, os diré una cosa antes que me olvide, mañana nos volveremos a ver.

martes, 12 de abril de 2011

Como en la jungla

Bueno, no exactamente como hacían llegar las noticias, antiguamente en la profunda África. Pero, de una manera más moderna hemos hecho partícipe de la noticia, tanto a parientes como amigos.

Y como era de esperar, el teléfono no ha dejado de tintinear, recibiendo mensajes de felicitaciones, y llamadas de enhorabuena.

Así mismo hemos recibido, un sin fin de correos electrónicos, de varios puntos del planeta.

Toda la alegría que aporta, la llegada de un nuevo miembro en la familia.

Volviendo al tema de la jungla, y yo que he estado por esas tierras, os puedo decir que es cierto lo del tam tam para comunicarse.

Con lo fácil que es, llamar por el móvil.

Existen aldeas que de no tener, no tienen algo tan esencial y básico como agua, y por descontado cableado eléctrico.

Que diferente sería la vida en África, si los países ricos quisieran ayudar.

En fin, hemos pasado desde ayer agradeciéndoles a todos las congratulaciones, y comentándoles desde ya que, nos volveremos a ver.

lunes, 11 de abril de 2011

Buenos días, abuelos

Después de estar a la expectativa y con la incertidumbre que caracteriza el caso, hoy hemos recibido la gran noticia que, ya somos abuelos.

Elena ha llegado al seno de nuestra familia, pasadas las 8 de la mañana.

Atrás quedan en nuestra hija, los meses, días y horas de espera.

Las molestias, los dolores, y la preparación mental para traer a este mundo, una nueva vida.

Con solo una llamada telefónica, los 4.000 kilómetros que nos separan de nuestra hija, se han visto reducidos.

Escuchar, buenos días abuelos, nos ha llenado de emoción y alegría.

Todo a finalizado felizmente, ahora poco a poco tanto madre como hija, se van conociendo mutuamente.

A nosotros nos queda todavía un tiempo de espera, para poder abrazar a la madre, y acariciar al nuevo angelito.

Es lo que tiene la distancia entre países.

Hoy hemos subido un nivel más en el organigrama de la familia, y nuestro nuevo objetivo será, disfrutar del nuevo miembro.

Como nuevo abuelo, solo deseaba compartir mi felicidad y deciros que, nos volveremos a ver.

viernes, 8 de abril de 2011

El reencuentro

-Hola mamá, ¿cómo estas?

-No te preocupes por estas lagrimas, hoy son de alegría.

Tenia deseos de estar contigo, y me esforzaba por encontrarte, suerte que estás aquí.

No se en qué estaría pensando, para tener los ojos tan húmedos.

Te he buscado en mil sueños pero, el sol del día me despertaba, sin encontrarte.

-Sí, lo has notado estoy más delgado, pero, ¿a que me encuentras con mejor color?

-Tú también has perdido varios kilos, ¿qué pasa, has dejado de cocinar tan rico, como lo solías hacer?

-Mamá, primero quería decirte que te quiero, y que siempre has estado en mi corazón.

-Sí, se que lo sabes pero, necesitaba decírtelo personalmente.

-Mamá, deseaba contarte que dentro de poco, seremos más en la familia.

-Sí, tú nieta tendrá una niña, mamá, una niña.

-O sea que, me tendrás que ayudar a cuidarla, a protegerla e inspirarla, como tú lo solías hacer conmigo.

-Bueno mamá, ahora que te lo he contado, me quedo más tranquilo.

-Mamá, ¿volverás verdad?, te prometo que cerraré los ojos y así, nos volveremos a ver.

martes, 5 de abril de 2011

La verdad de los sueños

Érase, quién se sentaba a orillas del mar, observando el horizonte en busca del calor familiar.

Se encontraba solo, y la soledad, no era buena compañera.

Érase un joven soñador, lleno de quimeras, y con miles de ilusiones por conquistar.

Érase quién, sin prisas pues siempre había un mañana, deseaba alcanzar sus ideales.

En la juventud se piensa que, el tiempo es interminable.

Érase alocado, impulsivo, inconsciente, buscando hacer amistad en compañías de siluetas que, desaparecían al llegar el día.

Los años que no se detienen para nadie, lo han hecho mayor.

Repasa la cantidad de sueños incumplidos pero, siente alegría que muchos otros, han ocupado su lugar.

Hoy, son solo recuerdos de juventud por que, ya no está solo.

Hoy, rememora el pasado y se alegra, de haber logrado formar una familia.

Hoy, sigue sentándose a orillas del mar, y observando el horizonte, encuentra la paz.

Hoy, sabe que con esfuerzo, los sueños se convierten en realidad.

Hoy y siempre, nos volveremos a ver.

sábado, 2 de abril de 2011

Certificado de temporada estival

Este último fin de semana, ha sido nuestro primer día de playa.

Cerca del mediodía, nos desplazamos hasta Hospitalet del Infant, zona costera de agua clara y transparente.

En esta época del año, se puede aparcar a lado de la playa.

Tratamos de buscar un lugar para estar guarecidos de la brisa marina, o sea que, nos sentamos a lado de un muro de piedras.

No éramos los únicos que deseábamos estar protegidos del viento, los pocos que se habían animado en tomar el sol, estaban instalados de la misma manera.

Después de tomar posesión, dejamos nuestros cuerpos al aire, mientras nos entreteníamos con buena música y lectura.

No se puede decir que aunque estábamos expuestos al sol, sudásemos la gota gorda, la brisa refrigeraba el ambiente.

Después de comer en unos de los tantos restaurantes del club náutico, regresamos a la playa para rematar el día.

Finalmente, unas de las tantas nubes que se habían formado, en el transcurso de la tarde, hizo decidirnos en dar por finalizada la jornada.

Sin darnos cuenta, regresamos a casa con el certificado de haber iniciado, la temporada veraniega.

Se preguntaran, ¿que es lo que certifica el inició de la temporada estival?

Pues bien, os diré que el autentico sello, es el color cangrejo que uno solo se da cuenta que lo lleva, al regresar a casa.

Nosotros lo tenemos, lo cual podemos decir con toda seguridad que, nos volveremos a ver.

viernes, 1 de abril de 2011

No todos somos iguales

Recuerdo que me encontraba de camino al aeropuerto de Kinshasa, capital de la antigua República del Congo Belga.

Quién me acompañaba en el coche, era el agente de la empresa, un joven moreno más negro que la noche.

Había terminado mi primera estancia en la jungla Congoleña, había pasado casi cuarenta días, en un lugar llamado Muanda.

Íbamos con retraso y a toda velocidad, sin mediar palabra por culpa del idioma, ya que él no hablaba ingles y mi francés era muy pobre.

No obstante necesitaba comentarle que, en mi maleta llevaba un par de souvenirs y que no quería tener problemas en la aduana, a sabiendas de cómo se las gastaban en esa parte del mundo.

Mientras corríamos por esa avenida llena de puentes sin terminar, habían construido a ambos lados de la carretera, las bases con sus escalones pero, faltaba la unión entre ambas partes.

En fin, con un poco de gesticulaciones y mi mejor francés, comunique que llevaba conmigo algún que otro recuerdo.

Después de fruncir el seño, me dio a entender que necesitaría hacerle un regalo a alguien, lo que se traducía en dar dinero.

Entre dinero local y un puñado de francos belgas, le señale que era lo único que tenía conmigo, creo que al cambio serían 5 euros.

Aparcamos y entramos al aeropuerto corriendo, cogiéndome el pasaporte y el dinero, me señalo la cola para declarar.

Yo asustado, le recalque que no quería abrir la maleta, a lo que el manoteando y mostrándome el dinero, apunto a un guardia.

La fila se fue acortando, sentía el sudor caer por mi cuerpo, mientras, trataba de ver donde estaba mi agente. De pronto, ya estaba frente a frente con un guardia, deseoso de ver el equipaje.

Resignado y sin saber que hacer, buscaba con la mirada a mi agente, mientras, lentamente movía la cremallera. En el último minuto, alguien me señalo que me fuera con la maleta.

Aturdido y mientras trataba de cerrar la cremallera, me di cuenta de la cantidad de personas que se encontraban en ese momento, en el hall del aeropuerto. Todos iguales y yo, sin acordarme de la fisonomía de mi acompañante.

Rendido y perdido entre la multitud, sin pasaje y sin documento, sentía que mi corazón explotaría en cualquier momento.

Mirando a la multitud de cabezas negras, me di cuenta que yo era el único blanco en ese millón de individuos. Pienso que con los sudores y nervios, mi tez sería de color marfil.

Desesperado y sin saber que hacer, vi de entre la multitud, a alguien que con una amplia sonrisa agitaba unos papeles.

Ahí estaba mi salvador, corrí a su lado y no le di un beso de alegría, por que el ambiente estaba un poco cargado.

Contento le prometí que a mi regreso le traería un regalo, alegre me despedí de él y de todos, pensando que, nos volveríamos a ver.

jueves, 31 de marzo de 2011

Ponerse en forma

Después de un largo período de convalecencia, esta semana he reanudado mi puesta en forma, en el gimnasio.

Llevaba más de un mes sin hacer un solo esfuerzo, me acercaba a veces al local, solo a saludar a los viejos conocidos del sufrimiento.

Por que por más vueltas que le demos, realizar tres veces por semana toda clase de ejercicio, es un sufrimiento.

Pagar para sudar, para que las palpitaciones te suban a mil, para tener agujetas y que luego no te puedas mover, hay que ser un poco masoquista.

Pensando de esa manera, el pasado lunes, me estimule para reiniciar mi aventura en el gimnasio.

Al finalizar y con el sudor corriéndome por todo el cuerpo, raudamente me metí en la ducha.

Cada movimiento en mi limpieza corporal, reafirmaba que mi cuerpo estaba vivo, dolorido pero con vida.

Al tratar de lavarme el cabello, colocando un poco de champú en la palma de la mano, un inmenso dolor en los músculos, me impedía tocarme la cabeza.

Parecía como si mis brazos en alto y formando una uve, se hubiesen agarrotados, os diré que ese día salí del gimnasio sin peinarme.

En fin, poco a poco mi cuerpo se va habituando, y aunque sufra los castigos de los aparatos, salgo del gimnasio diciéndole a todo el mundo, nos volveremos a ver.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Una más para contar

Hoy hace exactamente un mes que fui intervenido quirúrgicamente.

Puedo apuntar que la operación ha resultado ser para mi persona, un antes y un después, tanto física y psicológicamente.

Mitigar mentalmente los típicos temores, como que pasará si con un poco de mala suerte, aparecen secuelas derivadas de la anestesia.

También las mil y una especulaciones antes de la operación, de los posibles dolores postoperatorio, después que te hayan revuelto los intestinos.

Soy de esas personas que me gusta tener todo controlado, y la espera en los minutos finales, antes que me llevaran hacia el quirófano, me encontraba como un toro enjaulado.

Digo lo de toro porque soy un Tauro.

Mientras me acompañaba uno de los enfermeros hacia la sala de operaciones, pensaba en cual sería mi último pensamiento, antes de dormir profundamente.

Pero os diré que, los brazos de Morfeo no me dieron esa oportunidad

En fin, todo ha pasado y ahora trato de adaptarme, a mi nueva vida.

O sea que hoy, cumplido el mes de la intervención, diremos que lo ocurrido será parte del pasado, y ahí se quedará.

Siento agrado en haber superado el obstáculo, e inspirado, para los futuros retos.

Contento en recordar una más de mi vivencias, y más regocijo en saber que, nos volveremos a ver.

martes, 22 de marzo de 2011

Búscame, a orillas del mar

Nos volveremos a ver, búscame en la brisa, a orillas del mar.

Nos volveremos a ver, cuando estés sola y triste, con ganas de hablar.

Nos volveremos a ver, mirando al inmenso cielo, ahí me encontrarás.

Ahora que ya sabes, a quién puedes confiar.

Nos volveremos a ver, como el primer día, en el mismo lugar.

lunes, 21 de marzo de 2011

Brisa cálida

Hoy al levantarme, me he encontrado más contento que de costumbre.

Los primeros resplandores del día, anunciaban con una brisa cálida, que hoy, tendríamos un día espléndido.

Quizás fue esa la razón que vino a mi memoria, aunque claro que por aquel entonces me encontraba en otras latitudes, del día de los enamorados.

Temprano podía apreciarse la algarabía en las calles, producido por grupos de jóvenes de ambos sexos.

Bullicios por cada rincón de la ciudad, algunos con instrumentos, amenizando las caminata hasta llegar a los parques, o plazoletas cercanas.

Lo habitual era ver, pequeños o grandes grupos en medio del césped, disfrutando del picnic, cantando y desprendiendo una alegría sana.

En algunas zonas y en carrozas, salían a las calles a repartir flores entre el público. Era un día para festejar y estar contento.

Ese día era el de más trabajo, para Cupido.

Finalmente al regresar de mi paseo mental, fue cuando me percate que hoy, comenzaba la primavera.

La primavera con toda su alegría, diciéndole por fin adiós al gris invierno, la primavera trayendo una vez más una ola de esperanza.

La primavera para estar contento, y decirnos sin más que, nos volveremos a ver.

viernes, 18 de marzo de 2011

Sueños de juventud

Creo que fue una tarde de verano y con quince años, cuando le revelé a mi madre lo que rondaba, por mi cabeza.

En un principio y sin darle mayor importancia, su contestación fue que era muy joven.

Aunque pasados unos minutos, pensaría que una explicación sería más convincente, para subsanar futuros problemas.

Ella sabía de mi persistencia y mi terquedad, para lograr convertir mis sueños en realidad.

Mientras paseábamos me hablo de responsabilidad, madurez y convencimiento necesario, para llevar a cabo tan importante cometido.

Desde ese día, deposite esa quimera en mi pensamiento.

Los años pasaron y el destino, el cual nos tiene preparado sorprendentes cambios en nuestros planes, hicieron que cruzara el inmenso océano atlántico.

Y así fue que al encontrar la persona adecuada, con mucho amor y grandes dosis de cariño, puede hacer realidad mi sueño de juventud.

A los treinta años tuve por primera vez en mis brazos, una parte importante de mi vida.

Con treinta y cinco años, llegó la princesa para hacernos las delicias y ser completamente una familia.

Mis queridos hijos.

Si ustedes me preguntan, a merecido la pena esa larga espera, mi contestación rotunda es, sí.

Tengo la suerte de tener una esposa que me quiere, y a su vez, repartimos el cariño con nuestros hijos.

Todos nos ayudamos mutuamente, todos somos una familia.

Y si por cuestiones de la vida nos encontremos separados, siempre sabemos que un día u otro, nos volveremos a ver.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Volver a la infancia

Hoy me he levantado cabizbajo, y meditabundo.

Por otra parte, la climatología poco acompañaba en disipar esa tristeza o melancolía, que rondaba en mi persona.

Es un estado que sin previo aviso y silenciosamente, se introduce en el cuerpo, como un dolor de espalda.

Necesitaba hurgar en mi interior, para calmar mis ansias.

Desviaba ese estado de decaimiento, con esporádicas sonrisas a los acontecimientos del día a día.

Pero notaba que la nostalgia, me iba ganando la partida.

Finalmente, y después de pensar detenidamente en como salir de esa situación, llegue a la conclusión que, revivir ambientes de mi infancia me ayudaría.

Es así que me propuse planchar, si habéis leído bien, planchar.

Siempre que plancho me encuentro acompañado de mi madre, que en paz descanse.

Recuerdo que ella planchaba en la mesa del comedor, y yo, me sentaba en el lugar opuesto haciendo los deberes del colegio, o simplemente observándola.

De esa manera nos acompañábamos los dos.

Ella, siempre dispuesta y afligida por saber cual sería mi futuro, y yo, respondiéndole con mis ocho o diez años, de las profesiones que pasaban frente a mis ojos camino del colegio.

Por tal motivo de mayor quería ser, basurero, policía, repartidor de leche, o el que barría las calles, hasta bombero, debido a una desgracia que había ocurrido cerca de casa.

Dulce e inocente infancia, sentado frente a mi madre, esperando a que acabara, para recibir ese gran tazón de chocolate.

Y así de tal manera, planchando y recordando a mi madre, pude superar ese momento de abatimiento.

A veces, una simple acción en nuestra vida, nos ayuda a encontrar la paz y la alegría de vivir la vida.

A veces, la alegría es solo saber, que un buen día, nos volveremos a ver.

sábado, 12 de marzo de 2011

2º - Final feliz

Poco a poco y como si de una película se tratara, enseñé en la pizarra, los pormenores de nuestro trabajo.

Trate de encausar la explicación del proyecto, como si estuviese contando una de aventuras, solo faltaba la música de fondo.

Con énfasis a las preguntas que me realizaba a mi mismo, y con cierta alegría para aquellos puntos, en los cuales habíamos encontrado problemas y soluciones.

Llego un momento que me hallaba tan a gusto, que no quería acabar la historia.

Todos estaban pendientes de mi palabra, todos menos uno. Uno de los ingenieros de la primera fila, había estado gesticulando de una manera ostentosa, señalándose el reloj de su muñeca.

Lo veía y lo sabía, estaba acaparando más tiempo de lo debido, minimizando la intervención de otros representantes.

Pero me encontraba tan lleno de satisfacción, por el interés de los oyentes que, las palabras saltaban de mi boca.

Os diré que tuvieron que parar mi discurso con aplausos, mientras alguien gritaba, “Por favor, el siguiente”.

¿Cómo pude paliar mis miedos, romper ese hielo ambiental y sobreponerme a los temores?, no lo se, quizás fue una huída hacia delante.

No se si les he dicho que, me encontraba en Noruega, revelando lo acontecido en el trabajo, a los cincuenta y nueve expertos noruegos, y en su idioma materno.

En ocasiones menospreciamos nuestra capacidad comunicativa, nos da temor ser el centro de atención, rehusamos a que todo el mundo esté pendiente de nuestros actos.

Pero la vida es una carrera de obstáculos, donde cada uno determina su valor, sonriendo de satisfacción, cuando los negros nubarrones dejan paso a la claridad del sol.

Y así de esa manera, esbozando una sonrisa, me despedí del auditorio agradeciéndoles su atención y con un, nos volveremos a ver.

viernes, 11 de marzo de 2011

1º - Más ojos que palabras

Lo más probable es que, lo que os voy a contar le haya ocurrido a más de uno, pero, creo que cada uno lo vive de forma diferente.

Nos encontrábamos en una reunión de final de proyecto, el cual después de varias semanas de trabajo y complicaciones, había culminado con un final feliz.

Era el día de exponer, a los ingenieros y directivos de la empresa la cual nos había contratado, los pormenores de toda la operación.

Como este proyecto se había realizado en conjunto con otras empresas de servicio, nos encontrábamos en la sala, alrededor de sesenta personas.

Yo me encontraba junto a mis compañeros de empresa, sentado y atendiendo las explicaciones, veía pasar a la cabeza de la sala a los representantes de las diferentes empresas que, habíamos participado en el trabajo.

Día positivas, anotaciones y acotaciones, cada uno de ellos explicaba de una manera coherente, los pormenores del proyecto.

Se estaba acercando el momento de nuestra participación, la cual decidimos que era más acertado que, fuese nuestro jefe el que ilustrara nuestra participación, por la complejidad y la responsabilidad de haberla llevado a buen fin.

Cuando anunciaron nuestro turno, de pronto alguien dejo caer, un montón de diapositivas y dibujos ilustrativos, frente a mi persona.

Mirando perplejo a mis compañeros solo escuche decirles adelante, y sin mediar palabra mi jefe me invitó, para que yo expusiese nuestro trabajo.

Sin poder pensar claramente, me dirigí hacia el centro de la sala, llevando conmigo de una manera desordenada todo los papeles.

Tratando de calmar mi corazón que galopaba de forma exagerada, enumeré todos los dibujos, para finalmente dirigirme al auditorio.

Fue en ese preciso instante que me di cuenta que, cincuenta y nueve cabezas me miraban de una forma penetrante, quizás, advirtiendo mi falta de experiencia en esos menesteres.

Creo que hasta tartamudeé en el inició, las piernas me temblaban, y mis ojos no veían otra cosa que, una pequeña ventana que daba al exterior, la cual en esos momentos veía como única escapatoria.

No sabía muy bien como iniciar la explicación, y notaba que tanto directivos como ingenieros, intensificaban sus miradas.

No podía salir corriendo, o sea que, tenía que tirar para adelante.

jueves, 10 de marzo de 2011

Hablar sin decir nada

Para algunas personas no es nada difícil, relacionarse o entablar conversación, con un o una desconocida.

Claro que el interlocutor tiene que ser un sujeto receptor, o por el contrario, sería como estar hablándole al viento.

Sin obtener una respuesta concreta, una sola mirada puede ser señal que están atendiéndote, o una sonrisa, o una caída de hombros puede significar, una réplica sin decir palabra.

Ahora bien, puede que nadie, si se está en un lugar donde hay más de un individuo, reaccione a los comentarios o alocuciones que se ha dicho.

Por norma tengo que, a la tercer coletilla y si observo que nadie del público reacciona, dejar mis observaciones para una mejor oportunidad.

Pero los que no tienen esa facilidad de palabra, o que por su timidez tratan de pasar desapercibido, o son introvertidos, o los que se esconden en si mismo, ¿qué pensaran al encontrarse con un tipo como yo?

No tengo respuesta porque todavía, no he tenido la ocasión de preguntar a alguien con esa características.

No es que no me interesa saberlo, lo que ocurre simplemente es, que al finalizar mi cometido suelo alejarme de prisa, despidiéndome con un, nos volveremos a ver.

jueves, 3 de marzo de 2011

A las tres la vida otra vez

Ha pasado algo más de una semana, para que el olvido haga acto de presencia de mi primera vez, en un quirófano.

Realmente, al notar la foto que me han sacado después de la operación, fue como ver, a un ser sin capacidad de autonomía.

Me explico, observar a alguien tendido e inerte, la cabeza inclinada y colgando, con un color pálido marfil en su cara, te da que pensar.

Para completar la vista, unos de los brazos se hallaba, enganchado al jota a jota y el otro, descansando en el pecho.

El conjunto, daba la impresión que se tratase de un ser de ciencia ficción, a quién le están cargando de energía, para activarlo nuevamente y hacerlo funcionar.

En fin, todo a pasado y puedo contarlo como una experiencia mas, y a su vez, contento de estar otra vez, en el mundo de los terrestres.

Aunque me cierne la duda de saber, si en ese corto camino de los sueños, me he encontrado con alguien y haberle dicho, nos volveremos a ver.

domingo, 27 de febrero de 2011

Haberte conocido

Dicen que el ser humano nace, y el destino no se hace, ya está escrito.

Quizás hayan sido las coordenadas del ser todo poderoso, las que me impulsaran a cruzar mares y océanos, hasta llegar aquí.

Aquí, tierra de sol, alegría y amor.

Y ha sido el amor, lo que nos estimulo a conocernos, a comprendernos, a planear una familia.

Sí, ha sido el cariño y la confianza, la paciencia y la constancia, la que nos ha llevado a seguir unidos.

Hoy, al cumplir nuestro 35 aniversario de casados, como la primera vez, solo deseo decirte que te quiero.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Intranquilo pero sereno

Hoy es un día señalado pues, me voy a operar. Me encuentro sereno pero, con la típica intranquilidad del acontecimiento.

Sin embargo, este mariposeo en el estomago, no es nada extraño en mi persona.

Solía tenerlo, en aquellas ocasiones que iba a viajar por cuestiones laborales, a desarrollar algún proyecto especial, en el Mar del Norte.

Lo único que calmaba mi espíritu, era pensar en lo que iba a realizar, al regreso a casa.

Y es así como hoy, ahora, calmo mi impaciencia.

Hoy, quizás más que otras veces, os puedo decir que, nos volveremos a ver.

viernes, 18 de febrero de 2011

La pregunta


La vida nos depara momentos en los cuales, tenemos que sobreponernos a las circunstancias.

Los más fácil, sería dejarnos caer en la congoja, al no poder lograr nuestro objetivo.

La tortura de preguntar para saber, sufriendo de antemano por oír, una respuesta poco acertada para nuestros fines, es un tormento.

Sin embargo, creo que cada uno tiene su método para salir adelante, cuando los hechos los requiere.

Algunos, dejan correr el tiempo antes de hacerla, otros, cambian el timbre de voz, lógicamente sin pretenderlo.

Una simple pregunta, hace que nuestro corazón lata más de prisa, y así, esbozando la mejor de nuestras sonrisas, aunque se realice telefónicamente, la dejamos caer.

Ya está formulada, y la tranquilidad vuelve a nuestro cuerpo.

Podría decirse que pasado el acontecimiento, escuchamos con aplomo cualquier respuesta.

En fin, hasta la próxima pregunta, nos volveremos a ver.

jueves, 17 de febrero de 2011

Tic, tac, tic, tac

Un simple sonido, armonioso, cadencioso, sonoro, que en algunas ocasiones deseamos que su melodía fuera más rápida.

Y en otras, rogamos, pedimos o pretendemos, que la monotonía de su música fuese más lenta, y así obtener nuestros grandes anhelos.

Sí, lo habéis adivinado, os hablo del reloj.

Bueno, mejor dicho del tiempo, que transcurre inexorablemente con o sin nuestra ayuda.

Y eso es lo que ha ocurrido desde nuestro último encuentro, no le he podido detener, y se me ha escapado de entre las manos.

Pero ya estoy aquí, y como os dije la última vez, nos volveremos a ver.