miércoles 28 de marzo de 2007

Hoy por hoy

¿Os acordáis de las estaciones del año?
Aquellas que su fecha tanto nos costo recordar en nuestros inicios de estudiante.

Esas que cada tres meses, cambian los días veintiuno.

Días que antiguamente influenciaban en el carácter, y para algunos en los sentimientos.

Sensaciones e impresiones de nostalgia en otoño, efectos y estremecimientos de tristeza en los largos inviernos.

Emociones y excitaciones de enamoramiento en primavera, o sacudidas y sobresaltos de alegría en verano.

No obstante, ahora dicen los más perspicaces que el mundo esta cambiando, y así mismo el concepto de su llegada.

Actualmente necesitamos elementos más concretos para identificarnos, con las estaciones del año.

Debe de ser por eso y por ponerles un ejemplo para entendernos mejor qué, hoy por hoy no es el sentirse enamorado lo que nos descubre el estar en primavera.

En estos momentos lo que nos dicen que ha llegado la primavera es, un cambio de horario.

Si, la única alteración que nos delata el estar en primavera es, el dormir una hora menos por qué, en estos tiempos la climatología es tan variable que, puede nevar en verano o hacer mucho calor en invierno.

Ah! Con el tiempo he aprendido que, enamorarse, puede uno hacerlo cualquier día del año.

Feliz primavera.

miércoles 21 de marzo de 2007

Ser como el leon

Dicen qué el que la sigue la consigue, aunque pocos comentan del trabajo que cuesta andar lo andado.

Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.

Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.

En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.

No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.

Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.

Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.

Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.

En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.

Nos volveremos a ver.

miércoles 14 de marzo de 2007

Una semana

Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas es lo que he pasado en España.

Noto que al pisar la tierra de don Quijote, se me cambia el semblante.

Salir del aeropuerto y ver los rayos solares en ese inmenso cielo azul, es para mí como una inyección de felicidad.

Claro que si además combino mi estancia con, paseos a la orilla de la playa, aperitivos en unas de esas tantas terracitas, para luego comerme un buen arroz con mariscos, mi cuerpo cambia.

Alguien dijo que, el bienestar empieza por el estómago, y yo le doy la razón.

Degustar el pan de payes con tomate, lonchas de jamón y el buen cava, es un cúmulo de dicha.

Y así de ésta manera como les cuento, he pasado día tras día lo cual quiere decir que, no he descansado.

Pero que más da, si el salir, hablar, comer, reír y caminar, es vida.

Perderse en el tumulto, dejarse arrastrar por la marea humana, son sensaciones que me invaden, cada vez que estoy en España.

Una semana, siete días, o un montón de horas es lo que estuve en España.

No obstante le dije antes de marcharme, nos volveremos a ver, levantando mi copa de cava.

miércoles 7 de marzo de 2007

Soñar con ella

¿Por qué será necesario apartarse de su lado para, recién apreciar sus maravillosas cualidades?

Además a mi me ocurre algo que realmente no es normal, lejos de ella la extraño, sin embargo no me gustaría vivir en ella.

Aunque es mayor que yo, me enamoro su belleza, sus movimientos, su colorido y a más a más su pasión por la vida.

Viviendo tan lejos como yo vivo, el llegar a su lado es sinónimo de, algarabía y diversión.

Poniéndome un poco romántico diría qué, soñar con ella es ver resplandecer el sol.

Me gustaría volver a nacer para ser de ella pero como dice la canción, yo no soy de aquí ni soy de allá, o sea qué, seguiré viéndola esporádicamente.

Y la verdad sea dicha no me parece mal ya que, tanta vida depara qué, cada vez que estoy con ella solo pienso en marcharme.

Quizás sea un poco egoísta ya qué, me gusta tenerla pero dejarla cuando a mi me plazca.

No obstante con el correr de los años me enamora más y más, y aunque quisiera no podría compartir en sus entrañas, el resto de mis días.

Y es así qué, siendo un argentino, nacionalizado noruego y sintiéndome español por los cuatro costados, daría lo que fuera por ser de Barcelona.

Por eso, cada vez que marcho de la ciudad y mirándola de reojo le susurro, nos volveremos a ver.

martes 27 de febrero de 2007

Un dia como hoy

Era se dos extraños que se conocieron, en la mitad de dos polos.

Era se dos personas que intuyeron qué, sería bonito entenderse sin hablar, o expresase con solo una mirada.

Quizás por eso fue que, hace ya bastantes años, un día como hoy afirme que estaría a su lado.

Sí, un día como hoy le dije que, formaríamos una familia.

Sí, fue un día como hoy que nos juramos caminar el uno al lado del otro, en lo bueno y en lo malo.

Un día como hoy hace treinta un años, le dije que sí, a la mujer a quién amo.

Un día como hoy y esperemos muchos más, cariño, feliz aniversario.

lunes 26 de febrero de 2007

Unos dias planeados de antemano

He estado desde hace tiempo contando los días que me quedaban para, pasar una semana en Barcelona.

Esta vez no estaré solo, mi esposa y unos amigos me acompañaran.

Propósitos, notas, lugares a visitar, amigos a llamar, cosas para comprar, y más planes muchos planes a realizar.

Sí lo se que, no soy el único con semejante alarde de estrategia para que luego quede, en la nada.

Como es lógico yo propongo pero, para complacer a todos aquellos que se encuentran a mi lado, no dispongo.

Mi experiencia me dice que, no lograre mi cometido y regresare a casa como me he ido, solo con mucha ilusión.

O sea que, si todo sale bien descansaré cuando regrese a casa, tiraré como es costumbre la nota que he llevado, y escribiré en un nuevo papel las cosas a realizar, al regresar la próxima vez a Barcelona.

Nos volveremos a ver, y ya les contare lo acontecido.

martes 20 de febrero de 2007

Hablar si, entender no

En mi primer viaje a Túnez, rogaba para que el vuelo llegara sin retrasos ya que en el hotel, estaría esperándome el agente de nuestra empresa.

Quería llegar con luz solar a Túnez pues tendría que conducir hasta la ciudad de Sfax, y según el mapa quedaba bastante lejos.

Claro que no siempre sale como uno lo planea, y fue así que cuando me puse en marcha en el coche alquilado, los últimos rayos de sol se iban apagando.

Ya tuve problemas en salir del aeropuerto, lo que me llevo a dar tres veces la vuelta al mismo, antes de encontrar la salida.

El mapa que llevaba era de carreteras pero para conseguir colocarme en la autopista, tendría primeramente que encontrarla.

La ciudad de Túnez no es muy grande pero al no hablar el francés, me resultaba difícil comunicarme en inglés, aunque finalmente encontré a un tunecino que balbuceaba el italiano.

Finalmente y después de pasar varias vicisitudes en el camino en otras cosas por no llevar dinero local, tarde más de lo debido, llegando al hotel de madrugada.

Al día siguiente y para no complicarme la vida, pedí en recepción un taxista con nociones de inglés.

Subí al taxi preguntándole al chofer si comprendía el inglés para asegurarme, recibiendo una respuesta afirmativa.
Seguidamente con la dirección en la mano, y explicándole que iríamos a un almacén le pregunte si me entendía, respondiéndome que no.

Pero usted habla inglés le pregunté nuevamente, respondiéndome que sí.
Entonces me entiende lo que le dijo continué, respondiéndome que no.

Hablar inglés sí, entender inglés no.

Armándome de paciencia y con mi francés de la costa, le explique lo inexplicable de la dirección y el dichoso almacén.

Así nos pusimos en marcha, pero después de llevarme por dos veces seguidas a la estación de trenes, le tuve que pagar para que me dejara finalmente en el hotel.

Ya ven, no por mucho madrugar amanece más temprano, o sea que, saber idiomas es una ventaja, siempre y cuando tú interlocutor te entienda.

Au revoir, mañana nos volveremos a ver