¿Os acordáis de las estaciones del año?
Aquellas que su fecha tanto nos costo recordar en nuestros inicios de estudiante.
Esas que cada tres meses, cambian los días veintiuno.
Días que antiguamente influenciaban en el carácter, y para algunos en los sentimientos.
Sensaciones e impresiones de nostalgia en otoño, efectos y estremecimientos de tristeza en los largos inviernos.
Emociones y excitaciones de enamoramiento en primavera, o sacudidas y sobresaltos de alegría en verano.
No obstante, ahora dicen los más perspicaces que el mundo esta cambiando, y así mismo el concepto de su llegada.
Actualmente necesitamos elementos más concretos para identificarnos, con las estaciones del año.
Debe de ser por eso y por ponerles un ejemplo para entendernos mejor qué, hoy por hoy no es el sentirse enamorado lo que nos descubre el estar en primavera.
En estos momentos lo que nos dicen que ha llegado la primavera es, un cambio de horario.
Si, la única alteración que nos delata el estar en primavera es, el dormir una hora menos por qué, en estos tiempos la climatología es tan variable que, puede nevar en verano o hacer mucho calor en invierno.
Ah! Con el tiempo he aprendido que, enamorarse, puede uno hacerlo cualquier día del año.
Feliz primavera.
Relatos, pensamientos y vivencias. Un pequeño espacio de encuentro,donde nos volveremos a ver, cada vez que tu lo quieras.
miércoles, 28 de marzo de 2007
miércoles, 21 de marzo de 2007
Ser como el leon
Dicen qué el que la sigue la consigue, aunque pocos comentan del trabajo que cuesta andar lo andado.
Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.
Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.
En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.
No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.
Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.
Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.
Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.
En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.
Nos volveremos a ver.
Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.
Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.
En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.
No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.
Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.
Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.
Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.
En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.
Nos volveremos a ver.
miércoles, 14 de marzo de 2007
Una semana
Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas es lo que he pasado en España.
Noto que al pisar la tierra de don Quijote, se me cambia el semblante.
Salir del aeropuerto y ver los rayos solares en ese inmenso cielo azul, es para mí como una inyección de felicidad.
Claro que si además combino mi estancia con, paseos a la orilla de la playa, aperitivos en unas de esas tantas terracitas, para luego comerme un buen arroz con mariscos, mi cuerpo cambia.
Alguien dijo que, el bienestar empieza por el estómago, y yo le doy la razón.
Degustar el pan de payes con tomate, lonchas de jamón y el buen cava, es un cúmulo de dicha.
Y así de ésta manera como les cuento, he pasado día tras día lo cual quiere decir que, no he descansado.
Pero que más da, si el salir, hablar, comer, reír y caminar, es vida.
Perderse en el tumulto, dejarse arrastrar por la marea humana, son sensaciones que me invaden, cada vez que estoy en España.
Una semana, siete días, o un montón de horas es lo que estuve en España.
No obstante le dije antes de marcharme, nos volveremos a ver, levantando mi copa de cava.
Noto que al pisar la tierra de don Quijote, se me cambia el semblante.
Salir del aeropuerto y ver los rayos solares en ese inmenso cielo azul, es para mí como una inyección de felicidad.
Claro que si además combino mi estancia con, paseos a la orilla de la playa, aperitivos en unas de esas tantas terracitas, para luego comerme un buen arroz con mariscos, mi cuerpo cambia.
Alguien dijo que, el bienestar empieza por el estómago, y yo le doy la razón.
Degustar el pan de payes con tomate, lonchas de jamón y el buen cava, es un cúmulo de dicha.
Y así de ésta manera como les cuento, he pasado día tras día lo cual quiere decir que, no he descansado.
Pero que más da, si el salir, hablar, comer, reír y caminar, es vida.
Perderse en el tumulto, dejarse arrastrar por la marea humana, son sensaciones que me invaden, cada vez que estoy en España.
Una semana, siete días, o un montón de horas es lo que estuve en España.
No obstante le dije antes de marcharme, nos volveremos a ver, levantando mi copa de cava.
miércoles, 7 de marzo de 2007
Soñar con ella
¿Por qué será necesario apartarse de su lado para, recién apreciar sus maravillosas cualidades?
Además a mi me ocurre algo que realmente no es normal, lejos de ella la extraño, sin embargo no me gustaría vivir en ella.
Aunque es mayor que yo, me enamoro su belleza, sus movimientos, su colorido y a más a más su pasión por la vida.
Viviendo tan lejos como yo vivo, el llegar a su lado es sinónimo de, algarabía y diversión.
Poniéndome un poco romántico diría qué, soñar con ella es ver resplandecer el sol.
Me gustaría volver a nacer para ser de ella pero como dice la canción, yo no soy de aquí ni soy de allá, o sea qué, seguiré viéndola esporádicamente.
Y la verdad sea dicha no me parece mal ya que, tanta vida depara qué, cada vez que estoy con ella solo pienso en marcharme.
Quizás sea un poco egoísta ya qué, me gusta tenerla pero dejarla cuando a mi me plazca.
No obstante con el correr de los años me enamora más y más, y aunque quisiera no podría compartir en sus entrañas, el resto de mis días.
Y es así qué, siendo un argentino, nacionalizado noruego y sintiéndome español por los cuatro costados, daría lo que fuera por ser de Barcelona.
Por eso, cada vez que marcho de la ciudad y mirándola de reojo le susurro, nos volveremos a ver.
Además a mi me ocurre algo que realmente no es normal, lejos de ella la extraño, sin embargo no me gustaría vivir en ella.
Aunque es mayor que yo, me enamoro su belleza, sus movimientos, su colorido y a más a más su pasión por la vida.
Viviendo tan lejos como yo vivo, el llegar a su lado es sinónimo de, algarabía y diversión.
Poniéndome un poco romántico diría qué, soñar con ella es ver resplandecer el sol.
Me gustaría volver a nacer para ser de ella pero como dice la canción, yo no soy de aquí ni soy de allá, o sea qué, seguiré viéndola esporádicamente.
Y la verdad sea dicha no me parece mal ya que, tanta vida depara qué, cada vez que estoy con ella solo pienso en marcharme.
Quizás sea un poco egoísta ya qué, me gusta tenerla pero dejarla cuando a mi me plazca.
No obstante con el correr de los años me enamora más y más, y aunque quisiera no podría compartir en sus entrañas, el resto de mis días.
Y es así qué, siendo un argentino, nacionalizado noruego y sintiéndome español por los cuatro costados, daría lo que fuera por ser de Barcelona.
Por eso, cada vez que marcho de la ciudad y mirándola de reojo le susurro, nos volveremos a ver.
martes, 27 de febrero de 2007
Un dia como hoy
Era se dos extraños que se conocieron, en la mitad de dos polos.
Era se dos personas que intuyeron qué, sería bonito entenderse sin hablar, o expresase con solo una mirada.
Quizás por eso fue que, hace ya bastantes años, un día como hoy afirme que estaría a su lado.
Sí, un día como hoy le dije que, formaríamos una familia.
Sí, fue un día como hoy que nos juramos caminar el uno al lado del otro, en lo bueno y en lo malo.
Un día como hoy hace treinta un años, le dije que sí, a la mujer a quién amo.
Un día como hoy y esperemos muchos más, cariño, feliz aniversario.
Era se dos personas que intuyeron qué, sería bonito entenderse sin hablar, o expresase con solo una mirada.
Quizás por eso fue que, hace ya bastantes años, un día como hoy afirme que estaría a su lado.
Sí, un día como hoy le dije que, formaríamos una familia.
Sí, fue un día como hoy que nos juramos caminar el uno al lado del otro, en lo bueno y en lo malo.
Un día como hoy hace treinta un años, le dije que sí, a la mujer a quién amo.
Un día como hoy y esperemos muchos más, cariño, feliz aniversario.
lunes, 26 de febrero de 2007
Unos dias planeados de antemano
He estado desde hace tiempo contando los días que me quedaban para, pasar una semana en Barcelona.
Esta vez no estaré solo, mi esposa y unos amigos me acompañaran.
Propósitos, notas, lugares a visitar, amigos a llamar, cosas para comprar, y más planes muchos planes a realizar.
Sí lo se que, no soy el único con semejante alarde de estrategia para que luego quede, en la nada.
Como es lógico yo propongo pero, para complacer a todos aquellos que se encuentran a mi lado, no dispongo.
Mi experiencia me dice que, no lograre mi cometido y regresare a casa como me he ido, solo con mucha ilusión.
O sea que, si todo sale bien descansaré cuando regrese a casa, tiraré como es costumbre la nota que he llevado, y escribiré en un nuevo papel las cosas a realizar, al regresar la próxima vez a Barcelona.
Nos volveremos a ver, y ya les contare lo acontecido.
Esta vez no estaré solo, mi esposa y unos amigos me acompañaran.
Propósitos, notas, lugares a visitar, amigos a llamar, cosas para comprar, y más planes muchos planes a realizar.
Sí lo se que, no soy el único con semejante alarde de estrategia para que luego quede, en la nada.
Como es lógico yo propongo pero, para complacer a todos aquellos que se encuentran a mi lado, no dispongo.
Mi experiencia me dice que, no lograre mi cometido y regresare a casa como me he ido, solo con mucha ilusión.
O sea que, si todo sale bien descansaré cuando regrese a casa, tiraré como es costumbre la nota que he llevado, y escribiré en un nuevo papel las cosas a realizar, al regresar la próxima vez a Barcelona.
Nos volveremos a ver, y ya les contare lo acontecido.
martes, 20 de febrero de 2007
Hablar si, entender no
En mi primer viaje a Túnez, rogaba para que el vuelo llegara sin retrasos ya que en el hotel, estaría esperándome el agente de nuestra empresa.
Quería llegar con luz solar a Túnez pues tendría que conducir hasta la ciudad de Sfax, y según el mapa quedaba bastante lejos.
Claro que no siempre sale como uno lo planea, y fue así que cuando me puse en marcha en el coche alquilado, los últimos rayos de sol se iban apagando.
Ya tuve problemas en salir del aeropuerto, lo que me llevo a dar tres veces la vuelta al mismo, antes de encontrar la salida.
El mapa que llevaba era de carreteras pero para conseguir colocarme en la autopista, tendría primeramente que encontrarla.
La ciudad de Túnez no es muy grande pero al no hablar el francés, me resultaba difícil comunicarme en inglés, aunque finalmente encontré a un tunecino que balbuceaba el italiano.
Finalmente y después de pasar varias vicisitudes en el camino en otras cosas por no llevar dinero local, tarde más de lo debido, llegando al hotel de madrugada.
Al día siguiente y para no complicarme la vida, pedí en recepción un taxista con nociones de inglés.
Subí al taxi preguntándole al chofer si comprendía el inglés para asegurarme, recibiendo una respuesta afirmativa.
Seguidamente con la dirección en la mano, y explicándole que iríamos a un almacén le pregunte si me entendía, respondiéndome que no.
Pero usted habla inglés le pregunté nuevamente, respondiéndome que sí.
Entonces me entiende lo que le dijo continué, respondiéndome que no.
Hablar inglés sí, entender inglés no.
Armándome de paciencia y con mi francés de la costa, le explique lo inexplicable de la dirección y el dichoso almacén.
Así nos pusimos en marcha, pero después de llevarme por dos veces seguidas a la estación de trenes, le tuve que pagar para que me dejara finalmente en el hotel.
Ya ven, no por mucho madrugar amanece más temprano, o sea que, saber idiomas es una ventaja, siempre y cuando tú interlocutor te entienda.
Au revoir, mañana nos volveremos a ver
Quería llegar con luz solar a Túnez pues tendría que conducir hasta la ciudad de Sfax, y según el mapa quedaba bastante lejos.
Claro que no siempre sale como uno lo planea, y fue así que cuando me puse en marcha en el coche alquilado, los últimos rayos de sol se iban apagando.
Ya tuve problemas en salir del aeropuerto, lo que me llevo a dar tres veces la vuelta al mismo, antes de encontrar la salida.
El mapa que llevaba era de carreteras pero para conseguir colocarme en la autopista, tendría primeramente que encontrarla.
La ciudad de Túnez no es muy grande pero al no hablar el francés, me resultaba difícil comunicarme en inglés, aunque finalmente encontré a un tunecino que balbuceaba el italiano.
Finalmente y después de pasar varias vicisitudes en el camino en otras cosas por no llevar dinero local, tarde más de lo debido, llegando al hotel de madrugada.
Al día siguiente y para no complicarme la vida, pedí en recepción un taxista con nociones de inglés.
Subí al taxi preguntándole al chofer si comprendía el inglés para asegurarme, recibiendo una respuesta afirmativa.
Seguidamente con la dirección en la mano, y explicándole que iríamos a un almacén le pregunte si me entendía, respondiéndome que no.
Pero usted habla inglés le pregunté nuevamente, respondiéndome que sí.
Entonces me entiende lo que le dijo continué, respondiéndome que no.
Hablar inglés sí, entender inglés no.
Armándome de paciencia y con mi francés de la costa, le explique lo inexplicable de la dirección y el dichoso almacén.
Así nos pusimos en marcha, pero después de llevarme por dos veces seguidas a la estación de trenes, le tuve que pagar para que me dejara finalmente en el hotel.
Ya ven, no por mucho madrugar amanece más temprano, o sea que, saber idiomas es una ventaja, siempre y cuando tú interlocutor te entienda.
Au revoir, mañana nos volveremos a ver
lunes, 19 de febrero de 2007
Los idiomas
En mi época de estudiante eran muy pocos los que sentían interés en aprender diferentes lenguas, la mayoría y me incluyo en el montón, teníamos suficiente con seguir las clases del día a día.
Claro que con los años te das cuenta que, hubiese sido mejor hincar los codos en las clases particulares, en vez de quedarse hablando en la cafetería de la esquina.
O sea qué, lo mejor es aprender desde pequeño, el cual no es mi caso.
A mis veintitantos años llegando a la tierra prometida de la costa brava, me di cuenta rápidamente que, sin tener experiencia lingüística no me comería un rosco.
Es así que, afinando mis sentidos auditivos y poniéndole mucho empeño debido a la causa, aprendí a marchas forzadas otras lenguas.
Se puede decir que, hablar varios idiomas facilita la comunicación.
Claro que, si no se habla o entiende correctamente pueden llevarte a situaciones vergonzosas.
Recuerdo mi primera vez en Estados Unidos, de pié frente a un quiosco callejero en un barrio de negros, a la espera de comprar unos trozos de pollo frito.
Sería el único quiosco abierto ese día ya que, éramos bastante a la espera que nos despacharan, siendo yo el único de tez clara.
Cuando aquel moreno pregunto si quería (white meat) carne blanca, mirando a todos a mi alrededor, salí corriendo sin saber que contestarle.
Una vez utilizando mis nociones de francés en Paris, y apuntándole al camarero con mi dedo índice en la carta, comentándole que ese día no deseaba algo con espinas, comí trozos de pescado con patatas.
Incrédulo me observaba el policía en Alemania cuando le rogaba sí, podía ayudarme a encontrar mi coche, aparcado en la calle strasse.
Lo mejor en esto de los idiomas es ayudarse con un poco de mímica, siempre y cuando la artrosis lo permita.
Nos volveremos a ver, chao.
Claro que con los años te das cuenta que, hubiese sido mejor hincar los codos en las clases particulares, en vez de quedarse hablando en la cafetería de la esquina.
O sea qué, lo mejor es aprender desde pequeño, el cual no es mi caso.
A mis veintitantos años llegando a la tierra prometida de la costa brava, me di cuenta rápidamente que, sin tener experiencia lingüística no me comería un rosco.
Es así que, afinando mis sentidos auditivos y poniéndole mucho empeño debido a la causa, aprendí a marchas forzadas otras lenguas.
Se puede decir que, hablar varios idiomas facilita la comunicación.
Claro que, si no se habla o entiende correctamente pueden llevarte a situaciones vergonzosas.
Recuerdo mi primera vez en Estados Unidos, de pié frente a un quiosco callejero en un barrio de negros, a la espera de comprar unos trozos de pollo frito.
Sería el único quiosco abierto ese día ya que, éramos bastante a la espera que nos despacharan, siendo yo el único de tez clara.
Cuando aquel moreno pregunto si quería (white meat) carne blanca, mirando a todos a mi alrededor, salí corriendo sin saber que contestarle.
Una vez utilizando mis nociones de francés en Paris, y apuntándole al camarero con mi dedo índice en la carta, comentándole que ese día no deseaba algo con espinas, comí trozos de pescado con patatas.
Incrédulo me observaba el policía en Alemania cuando le rogaba sí, podía ayudarme a encontrar mi coche, aparcado en la calle strasse.
Lo mejor en esto de los idiomas es ayudarse con un poco de mímica, siempre y cuando la artrosis lo permita.
Nos volveremos a ver, chao.
viernes, 16 de febrero de 2007
Hoy es viernes
El viernes es un día específico, y no creo que solo sea yo el que piensa de esta manera.
A todos nos gusta éste día ya que después de estar trabajando, finalmente llega el fin de semana.
El viernes es día de hacer planes, de reuniones con amigos o de cenas especiales.
Yo los viernes me levanto contento, intentando que nada cambié una tradición heredara de mi madre.
Recuerdo de mi tierna infancia, ese día en particular, mi madre se levantaba temprano, a decir verdad ella siempre madrugaba, pero ese día planeaba la compra para todo el fin de semana.
Como ella nos regalaba en los fines de semana con alguna comida fastuosa, de su extensa imaginación culinaria, la cena de los viernes en casa era casi una tradición rutinaria.
Y vosotros preguntaréis ¿y qué tradición teníamos en casa?
Pues la cena de cada viernes eran pizzas caseras, hechas por ella misma.
Ahora y después de tantos años sin su compañía, soy yo quién se encarga de prepararla y ofrecerla a los componentes de mi familia.
Por eso y como hoy es viernes, ya saben lo que cenaremos de especial.
No os invito a degustarla porque sois capaces de venir, y mejor es despedirnos de una manera sencilla, diciéndoles solo que, nos volveremos a ver.
A todos nos gusta éste día ya que después de estar trabajando, finalmente llega el fin de semana.
El viernes es día de hacer planes, de reuniones con amigos o de cenas especiales.
Yo los viernes me levanto contento, intentando que nada cambié una tradición heredara de mi madre.
Recuerdo de mi tierna infancia, ese día en particular, mi madre se levantaba temprano, a decir verdad ella siempre madrugaba, pero ese día planeaba la compra para todo el fin de semana.
Como ella nos regalaba en los fines de semana con alguna comida fastuosa, de su extensa imaginación culinaria, la cena de los viernes en casa era casi una tradición rutinaria.
Y vosotros preguntaréis ¿y qué tradición teníamos en casa?
Pues la cena de cada viernes eran pizzas caseras, hechas por ella misma.
Ahora y después de tantos años sin su compañía, soy yo quién se encarga de prepararla y ofrecerla a los componentes de mi familia.
Por eso y como hoy es viernes, ya saben lo que cenaremos de especial.
No os invito a degustarla porque sois capaces de venir, y mejor es despedirnos de una manera sencilla, diciéndoles solo que, nos volveremos a ver.
jueves, 15 de febrero de 2007
Querer y no poder
Hay días que la inspiración no aflora a la superficie, y por más esfuerzo que uno haga, queda atrapada bajo el cabello.
Hay días que el cansancio es más fuertes que el deseo, en salir adelante.
Días en blanco que las horas transforman en días negros, por la utopía de querer y no poder.
Sí, así de ésta manera me sentí aquel día, subido a una tabla de surf.
Un amigo quién se ganaba la vida alquilándolas, insistiéndome y a la vez mostrándome un par de trucos en la playa, me dijo -Venga, a practicar-
Recuerdo que me costo deslizar la tabla con el mástil y su vela, debido a la poca experiencia y la vergüenza de qué alguien lo notara.
Con las manos amoratadas por el esfuerzo, y el agua llegándome a los tobillos, traté de subir en ella.
No os mentiré si os digo que, a la primera caída y después de pegarme el mástil en la cabeza, casi dejo todo tirado en la arena.
Mi amigo, alentándome a que siguiera gritó que tenía que ir más adentro.
La cosa no era fácil y aunque le ponía todo el entusiasmo, más me costaba subir que, desplomarme junto al mástil.
Intentándolo no se cuantas veces me di cuenta que, estaba adentrándome en la mar, cambiando rápidamente mi rumbo hacia la playa.
Ya no podía más, además tenía parte del estómago pelado por la porosidad de la tabla, sin embargo, pensé en realizar un último intento.
Quizás fue la energía empleada al levantar la pierna que, logré por primera vez mantenerme de pié sobre la tabla.
Y así por fin, pegándome la brisa en todo el cuerpo me sentí libre de ataduras, claro que en el intento había roto el bañador, y éste, flotaba solitario entre el oleaje.
Comprenderán que la alegría me duró solo unos segundos, antes de caer desnudo una vez más al agua.
La ayuda milagrosa de mi esposa con una toalla atenuó la zozobra de querer y no poder, y así, herido en mi honor y en todo el cuerpo me despedí de la tabla diciéndole, nos volveremos a ver.
Hay días que el cansancio es más fuertes que el deseo, en salir adelante.
Días en blanco que las horas transforman en días negros, por la utopía de querer y no poder.
Sí, así de ésta manera me sentí aquel día, subido a una tabla de surf.
Un amigo quién se ganaba la vida alquilándolas, insistiéndome y a la vez mostrándome un par de trucos en la playa, me dijo -Venga, a practicar-
Recuerdo que me costo deslizar la tabla con el mástil y su vela, debido a la poca experiencia y la vergüenza de qué alguien lo notara.
Con las manos amoratadas por el esfuerzo, y el agua llegándome a los tobillos, traté de subir en ella.
No os mentiré si os digo que, a la primera caída y después de pegarme el mástil en la cabeza, casi dejo todo tirado en la arena.
Mi amigo, alentándome a que siguiera gritó que tenía que ir más adentro.
La cosa no era fácil y aunque le ponía todo el entusiasmo, más me costaba subir que, desplomarme junto al mástil.
Intentándolo no se cuantas veces me di cuenta que, estaba adentrándome en la mar, cambiando rápidamente mi rumbo hacia la playa.
Ya no podía más, además tenía parte del estómago pelado por la porosidad de la tabla, sin embargo, pensé en realizar un último intento.
Quizás fue la energía empleada al levantar la pierna que, logré por primera vez mantenerme de pié sobre la tabla.
Y así por fin, pegándome la brisa en todo el cuerpo me sentí libre de ataduras, claro que en el intento había roto el bañador, y éste, flotaba solitario entre el oleaje.
Comprenderán que la alegría me duró solo unos segundos, antes de caer desnudo una vez más al agua.
La ayuda milagrosa de mi esposa con una toalla atenuó la zozobra de querer y no poder, y así, herido en mi honor y en todo el cuerpo me despedí de la tabla diciéndole, nos volveremos a ver.
miércoles, 14 de febrero de 2007
Hoy es el dia
Cada persona define la suerte de una manera diferente.
Lo que si es cierto es qué, la suerte no siempre llega en forma de beneficio económico.
El conseguir el proyecto deseado es cuestión de suerte para unos, el poder trabajar sin agobios, es argumento de suerte para otros.
Es demostración de suerte para muchos, el levantarse cada mañana sin dolor, y así mismo consideran signo de suerte otros tantos, el tener familia, amigos o un sin fin de amistades.
Quizás viéndola de ésta manera podría decirse que, el tenerla o no tenerla depende de nosotros mismos.
Por eso y como hoy es el día, puedo comentarles sin hacer mucho alarde que, yo también tengo suerte.
Suerte de haber encontrado hace ya muchos años, con quién compartir cada instante de mi vida.
Y al ser hoy el día de los enamorados, le envío un beso a quién estará a mi lado por muchos años.
A disfrutarlo bien que mañana, nos volveremos a ver.
Lo que si es cierto es qué, la suerte no siempre llega en forma de beneficio económico.
El conseguir el proyecto deseado es cuestión de suerte para unos, el poder trabajar sin agobios, es argumento de suerte para otros.
Es demostración de suerte para muchos, el levantarse cada mañana sin dolor, y así mismo consideran signo de suerte otros tantos, el tener familia, amigos o un sin fin de amistades.
Quizás viéndola de ésta manera podría decirse que, el tenerla o no tenerla depende de nosotros mismos.
Por eso y como hoy es el día, puedo comentarles sin hacer mucho alarde que, yo también tengo suerte.
Suerte de haber encontrado hace ya muchos años, con quién compartir cada instante de mi vida.
Y al ser hoy el día de los enamorados, le envío un beso a quién estará a mi lado por muchos años.
A disfrutarlo bien que mañana, nos volveremos a ver.
martes, 13 de febrero de 2007
Esto es el final
Se dice que, una imagen vale más que cien palabras, y ayer lo comprobé mirando la tele a aquel joven.
Y así, medio boquiabierto, estupefacto y no les miento al decir que también me sentía intrigado, veía como se precipitaba al vacío.
Ocurrió que, al lanzarse desde una avioneta en paracaídas, ese instrumento de seguridad no se desplegó como debía, y así, en estilo tirabuzón caía en picado.
Llevaba instalada una cámara en su casco, la cual filmaba cada segundo de lo que todos intuíamos.
Creo que escuche decirle, “Esto es el final”, me imagino perdiendo toda esperanza.
Aunque una frase popular dice qué, -La esperanza es lo último que se pierde, y qué la suerte es de todos.
También imagine qué, como la mayoría de los mortales al percibir lo inminente, cerraría los ojos creyendo sufrir menos.
Pero el presenciar toda la noticia reafirmo mi teoría que, nunca hay que perder la esperanza, y que tarde o temprano, a todos nos toca la suerte con su varita mágica.
Por qué, el caer encima de unos arbustos, le salvo la vida.
¡Hay! Destino que, siempre nos tiene preparada una sorpresa, a la vuelta de la esquina.
Mi padre solía decir que, a la suerte hay que buscarla, pero al destino no hay que provocarlo.
Nosotros con un poco de suerte, nos volveremos a ver.
Y así, medio boquiabierto, estupefacto y no les miento al decir que también me sentía intrigado, veía como se precipitaba al vacío.
Ocurrió que, al lanzarse desde una avioneta en paracaídas, ese instrumento de seguridad no se desplegó como debía, y así, en estilo tirabuzón caía en picado.
Llevaba instalada una cámara en su casco, la cual filmaba cada segundo de lo que todos intuíamos.
Creo que escuche decirle, “Esto es el final”, me imagino perdiendo toda esperanza.
Aunque una frase popular dice qué, -La esperanza es lo último que se pierde, y qué la suerte es de todos.
También imagine qué, como la mayoría de los mortales al percibir lo inminente, cerraría los ojos creyendo sufrir menos.
Pero el presenciar toda la noticia reafirmo mi teoría que, nunca hay que perder la esperanza, y que tarde o temprano, a todos nos toca la suerte con su varita mágica.
Por qué, el caer encima de unos arbustos, le salvo la vida.
¡Hay! Destino que, siempre nos tiene preparada una sorpresa, a la vuelta de la esquina.
Mi padre solía decir que, a la suerte hay que buscarla, pero al destino no hay que provocarlo.
Nosotros con un poco de suerte, nos volveremos a ver.
lunes, 12 de febrero de 2007
¿Donde estas corazon?
Simple pregunta qué según el tono que se le de, puede interpretarse en sentido de afecto, o por el contrario de vacilación.
En todo caso, depende del lugar o del hecho, para contestar acertadamente.
Es así que la pregunta, puede ser cariñosa si la realizamos al llegar a casa, indagando por el ser querido.
O por el contrario, obtendría el signo de duda e interrogación, si se realiza después de una rencilla al no encontrar a nuestro interlocutor.
El común denominador de ésta pregunta es qué, siempre tratamos de averiguar, donde se encuentra ese ser a quién le tenemos mucho afecto.
Afecto, cariño, amistad, simpatía, ternura o amor que se convierte en intriga y recelo, sino se recibe respuesta alguna.
En otras palabras, el apego se revierte en desconfianza, al no recibir una contestación.
Y sino, les cuento un episodio ocurrido en mi niñez.
Resulta que, estando en el hospital con los demás compañeros de colegio; a mis seis añitos, para que me extirparan las amígdalas.
Sorprendido escuchaba a mis demás compañeros llorar, por eso al tocarme el turno, tuve la ocurrencia de esconderme en la consulta detrás la puerta.
Es así que, cada vez que la doctora abría la puerta y no me encontraba, preguntaba de forma cariñosa, ¿donde estas corazón que no te encuentro?
Os diré que finalmente me encontró, extirpó y lloró, sí lloró, por qué en mi desesperación le mordí un dedo, al introducir su mano en mi boca.
En fin, donde estáis corazones que, mañana nos volveremos a ver.
En todo caso, depende del lugar o del hecho, para contestar acertadamente.
Es así que la pregunta, puede ser cariñosa si la realizamos al llegar a casa, indagando por el ser querido.
O por el contrario, obtendría el signo de duda e interrogación, si se realiza después de una rencilla al no encontrar a nuestro interlocutor.
El común denominador de ésta pregunta es qué, siempre tratamos de averiguar, donde se encuentra ese ser a quién le tenemos mucho afecto.
Afecto, cariño, amistad, simpatía, ternura o amor que se convierte en intriga y recelo, sino se recibe respuesta alguna.
En otras palabras, el apego se revierte en desconfianza, al no recibir una contestación.
Y sino, les cuento un episodio ocurrido en mi niñez.
Resulta que, estando en el hospital con los demás compañeros de colegio; a mis seis añitos, para que me extirparan las amígdalas.
Sorprendido escuchaba a mis demás compañeros llorar, por eso al tocarme el turno, tuve la ocurrencia de esconderme en la consulta detrás la puerta.
Es así que, cada vez que la doctora abría la puerta y no me encontraba, preguntaba de forma cariñosa, ¿donde estas corazón que no te encuentro?
Os diré que finalmente me encontró, extirpó y lloró, sí lloró, por qué en mi desesperación le mordí un dedo, al introducir su mano en mi boca.
En fin, donde estáis corazones que, mañana nos volveremos a ver.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Aire caliente
Hoy es un día soleado pero de mucho frío, y sin tener una razón especial, acuden a mi mente recuerdos de Andalucía.
Quizás, aquellos días que pase hace bastantes años en un pueblo de Huelva, han producido en mí, unas sensaciones difíciles de olvidar.
Impresiones latentes en nuestro subconsciente, las cuales afloran, en un momento determinado sin que nosotros lo sepamos.
Es así que hoy, recuerdo las calles estrechas de Almonte, y el sol en todo lo alto, acariciando tímidamente las paredes blancas de las casas.
Recuerdo como me gustaba caminar por las mañanas, sintiendo el frío en mis mejillas, en dirección a la plaza principal.
Mi asiento preferido del paseo, aquel que esta frente a la iglesia, donde guardan la famosa paloma blanca.
Los bancos de descanso enclavados en sus calles, decorados con motivos árabes, y sus árboles pequeños bien cuidados y de ramas largas.
Pero el momento cumbre que evoco con más fuerza, es cuando expulsaba ese aire caliente por la boca, al saludar a todo aquel que me encontraba.
Quizás todos estos recuerdos regresan a mi memoria, debido a que hoy y aquí, es un día soleado de invierno, y el termómetro marca bajo cero, cuatro grados.
Si resisto éste palo, nos volveremos a ver.
Quizás, aquellos días que pase hace bastantes años en un pueblo de Huelva, han producido en mí, unas sensaciones difíciles de olvidar.
Impresiones latentes en nuestro subconsciente, las cuales afloran, en un momento determinado sin que nosotros lo sepamos.
Es así que hoy, recuerdo las calles estrechas de Almonte, y el sol en todo lo alto, acariciando tímidamente las paredes blancas de las casas.
Recuerdo como me gustaba caminar por las mañanas, sintiendo el frío en mis mejillas, en dirección a la plaza principal.
Mi asiento preferido del paseo, aquel que esta frente a la iglesia, donde guardan la famosa paloma blanca.
Los bancos de descanso enclavados en sus calles, decorados con motivos árabes, y sus árboles pequeños bien cuidados y de ramas largas.
Pero el momento cumbre que evoco con más fuerza, es cuando expulsaba ese aire caliente por la boca, al saludar a todo aquel que me encontraba.
Quizás todos estos recuerdos regresan a mi memoria, debido a que hoy y aquí, es un día soleado de invierno, y el termómetro marca bajo cero, cuatro grados.
Si resisto éste palo, nos volveremos a ver.
martes, 6 de febrero de 2007
Tira y afloja
¿Por qué somos más tolerantes en los inicios de una relación de pareja?
Los que lleváis casados o conviviendo bastantes años, puede ser que ésta cuestión os incordié de solo pensarla, pero su respuesta tiene varias vertientes.
Descifrando algunas de ellas, se puede llegar a las siguientes conclusiones:
Veamos, primeramente se dice que el amor ciega; en otras palabras, en el inició no vemos los defectos de nuestra media naranja.
Segundo, el respeto es parte del amor, y quizás por respeto, no se dice cuatro verdades a la persona que se quiere.
Tercero, como el amor todo lo perdona y más en sus comienzos, aunque no nos guste, otorgamos con tal de tenerla contenta.
Es así que meditando estos términos podríamos preguntarnos si acaso, el amor tenga algo de culpa en el cambio de nuestra relación.
Personalmente creo que, por más interpretaciones que le deseemos otorgar a nuestra relación, perdonamos pero no olvidamos.
No obstante, no es solución cambiar de pareja por pequeñas rencillas, ya qué si el cambio es por amor, sería como volver a empezar.
Y así, siguiendo en este tira y afloja, nos volveremos a ver.
Los que lleváis casados o conviviendo bastantes años, puede ser que ésta cuestión os incordié de solo pensarla, pero su respuesta tiene varias vertientes.
Descifrando algunas de ellas, se puede llegar a las siguientes conclusiones:
Veamos, primeramente se dice que el amor ciega; en otras palabras, en el inició no vemos los defectos de nuestra media naranja.
Segundo, el respeto es parte del amor, y quizás por respeto, no se dice cuatro verdades a la persona que se quiere.
Tercero, como el amor todo lo perdona y más en sus comienzos, aunque no nos guste, otorgamos con tal de tenerla contenta.
Es así que meditando estos términos podríamos preguntarnos si acaso, el amor tenga algo de culpa en el cambio de nuestra relación.
Personalmente creo que, por más interpretaciones que le deseemos otorgar a nuestra relación, perdonamos pero no olvidamos.
No obstante, no es solución cambiar de pareja por pequeñas rencillas, ya qué si el cambio es por amor, sería como volver a empezar.
Y así, siguiendo en este tira y afloja, nos volveremos a ver.
lunes, 5 de febrero de 2007
Hoy no me puedo levantar
Fue lo que dije el día de mis cincuenta cumpleaños, al tratar de levantarme de la cama.
Nunca imagine que recibiría en ese día tan memorable, un ataque de lumbago y ciática.
Pues así comencé esa mañana, rogándole a mi mujer que, por favor me ayudara.
No recuerdo bien como pude ponerme en pié, pero lo que no he olvidado es, ese dolor de cintura y en la nalga.
Sufrimiento que continuaban a lo largo de la pierna, hasta el dedo gordo del pié.
Mi esposa realizando un esfuerzo sobre humano; dado el volumen de mi físico, medio me arrastro hasta llegar al baño.
Lógicamente no soy diferente al resto de los mortales, y fue así que, al finalizar de hacer mis necesidades fisiológicas, no tuve más remedio que ducharme para poder limpiarme, ¿me entienden, no?
Al cabo de unas horas, llegamos en compañía de mi media naranja a urgencias, caminando como Frankestein con diarrea.
Al preguntarme las enfermeras mi edad, les hizo gracia saber que, festejaría mi mitad de siglo en esas condiciones.
Ahora vosotros preguntaréis, -¿Y porqué nos cuenta esto?
Por qué desde ese día me di cuenta que, a cualquiera le puede tocar el gordo pero, por más millones que tengas, si no tienes salud no eres nada.
Que el levantarse cada mañana sin dolor en el cuerpo, es señal de felicidad.
Pero lo más importante es que, si no tienes la ayuda de una persona que te quiere, puedes no salir nunca de la estacada.
Aunque pensándolo bien, hoy es lunes y quizás muchas personas hayan expresado ésta mañana lo de, hoy no me puedo levantar.
Nosotros con suerte y salud, nos volveremos a ver.
Nunca imagine que recibiría en ese día tan memorable, un ataque de lumbago y ciática.
Pues así comencé esa mañana, rogándole a mi mujer que, por favor me ayudara.
No recuerdo bien como pude ponerme en pié, pero lo que no he olvidado es, ese dolor de cintura y en la nalga.
Sufrimiento que continuaban a lo largo de la pierna, hasta el dedo gordo del pié.
Mi esposa realizando un esfuerzo sobre humano; dado el volumen de mi físico, medio me arrastro hasta llegar al baño.
Lógicamente no soy diferente al resto de los mortales, y fue así que, al finalizar de hacer mis necesidades fisiológicas, no tuve más remedio que ducharme para poder limpiarme, ¿me entienden, no?
Al cabo de unas horas, llegamos en compañía de mi media naranja a urgencias, caminando como Frankestein con diarrea.
Al preguntarme las enfermeras mi edad, les hizo gracia saber que, festejaría mi mitad de siglo en esas condiciones.
Ahora vosotros preguntaréis, -¿Y porqué nos cuenta esto?
Por qué desde ese día me di cuenta que, a cualquiera le puede tocar el gordo pero, por más millones que tengas, si no tienes salud no eres nada.
Que el levantarse cada mañana sin dolor en el cuerpo, es señal de felicidad.
Pero lo más importante es que, si no tienes la ayuda de una persona que te quiere, puedes no salir nunca de la estacada.
Aunque pensándolo bien, hoy es lunes y quizás muchas personas hayan expresado ésta mañana lo de, hoy no me puedo levantar.
Nosotros con suerte y salud, nos volveremos a ver.
jueves, 1 de febrero de 2007
La amistad
Dicen que la distancia es el olvido y que la falta de comunicación, ayuda al abandono.
Sentimientos, emociones, pasiones y afectos que, la distancia y el tiempo, apagan como la tenue luz de una vela.
Pero quién tiene la culpa, la falta, o el error en ejecutar ese entorno que poco a poco se convierte, en olvido.
Quién puede juzgar o explicar el porqué, de esas simples excusas, la cuales terminan siendo una realidad inmovible.
Excusas, pretextos, rodeos y evasivas, son partes de los ingredientes que demuestran la falta de afecto.
No es necesario esperar hasta el último momento, para indicarles que, los queremos más que a nadie.
Es mejor ir al encuentro y expresarles, decirles, demostrarles, señalarles que, sin su amistad no somos nada.
Fue por tal motivo y sin dejar pasar más tiempo qué ayer, contacte con viejos amigos y solo supe decirles, nos volveremos a ver.
Sentimientos, emociones, pasiones y afectos que, la distancia y el tiempo, apagan como la tenue luz de una vela.
Pero quién tiene la culpa, la falta, o el error en ejecutar ese entorno que poco a poco se convierte, en olvido.
Quién puede juzgar o explicar el porqué, de esas simples excusas, la cuales terminan siendo una realidad inmovible.
Excusas, pretextos, rodeos y evasivas, son partes de los ingredientes que demuestran la falta de afecto.
No es necesario esperar hasta el último momento, para indicarles que, los queremos más que a nadie.
Es mejor ir al encuentro y expresarles, decirles, demostrarles, señalarles que, sin su amistad no somos nada.
Fue por tal motivo y sin dejar pasar más tiempo qué ayer, contacte con viejos amigos y solo supe decirles, nos volveremos a ver.
miércoles, 31 de enero de 2007
¿Quien eres tu?
Soy uno de aquellos que, salta cada mañana de la cama.
Pero no me mal entiendan, no es que salte de vigor, alegría o agilidad, sino que la mayoría de las veces, es de sobresalto y desesperación.
Desesperación por apagar la alarma del despertador, y sorpresa con sobresalto añadido, al no saber realmente a donde estoy.
¿A que a varios de vosotros, os pasa igual?
No es un buen comienzo levantarte con el corazón acelerado, enredándote con sabanas y mantas, frotándote los ojos medios amoratados.
De traspiés en traspiés llego al baño, donde enciendo la luz y echo una mirada a mi cara.
Saco la lengua blanca y reseca, miro las ojeras que parecen dos alforjas y hago algunas muecas, haber si de esa manera desaparecen temporalmente las arrugas.
Luego observándome el cabello y los pelos; tengo la desgracia que me salen por todos lados, me pregunto, ¿Quién eres tú?
Es que la edad no perdona y cada día la sorpresa es mayor al mirarme, y no encontrarme.
Dicen que la cara es el espejo del alma, pues qué queréis que os diga, yo muchas veces me miro y veo lo más parecido a una alpargata.
No obstante, después de una inyección de ánimo, trato de ponerme decente para recibir el día.
Jovial, alegre, risueño, contento, optimista y pensando que, con mi querido espejo, mañana nos volveremos a ver
Pero no me mal entiendan, no es que salte de vigor, alegría o agilidad, sino que la mayoría de las veces, es de sobresalto y desesperación.
Desesperación por apagar la alarma del despertador, y sorpresa con sobresalto añadido, al no saber realmente a donde estoy.
¿A que a varios de vosotros, os pasa igual?
No es un buen comienzo levantarte con el corazón acelerado, enredándote con sabanas y mantas, frotándote los ojos medios amoratados.
De traspiés en traspiés llego al baño, donde enciendo la luz y echo una mirada a mi cara.
Saco la lengua blanca y reseca, miro las ojeras que parecen dos alforjas y hago algunas muecas, haber si de esa manera desaparecen temporalmente las arrugas.
Luego observándome el cabello y los pelos; tengo la desgracia que me salen por todos lados, me pregunto, ¿Quién eres tú?
Es que la edad no perdona y cada día la sorpresa es mayor al mirarme, y no encontrarme.
Dicen que la cara es el espejo del alma, pues qué queréis que os diga, yo muchas veces me miro y veo lo más parecido a una alpargata.
No obstante, después de una inyección de ánimo, trato de ponerme decente para recibir el día.
Jovial, alegre, risueño, contento, optimista y pensando que, con mi querido espejo, mañana nos volveremos a ver
martes, 30 de enero de 2007
La cuesta de Enero
Falta un día y un puñado de horas, y se acaba el mes de Enero.
Esto significa que si me estáis leyendo, habréis sobrevivido a los empachos de comida, bebida, regalos y lo principal, la cuesta de Enero.
Aunque no entiendo porqué se le llama cuesta de Enero, cuando la realidad es que, estamos hundidos de recibos que tienen solo un nombre, y éste es VISA.
Además no escalamos nada, por el contrario, cada día que pasa decae nuestra moral, y te ahogas más en la depresión.
Vosotros me diréis, comienzas el año con más kilos, con otro año en la chepa, con un sin fin de trabajo acumulado por las fiestas, y sin dinero para ir a las rebajas.
Si al fin y al cabo el mes de Enero es como los días lunes, lo inicias con un montón de propósitos que al final se convierten, en nada de nada.
Pero algo de positivo tiene que tener llegar a fin de mes y es que, ya no es necesario seguir haciendo esa dieta que tanto nos disgusta.
Dieta de Enero la cual su origen, no proviene de los buenos propósitos de comienzo de año, sino que, la falta de dinero nos hace agudizar la mente.
Mañana lo primero que haremos será contactar nuestro banco, con la esperanza de ver en nuestra cuenta corriente, un color diferente en sus números.
Sí amigos, mañana coronaremos la cuesta de Enero, pero pensar que por más practicas que hayas acumulado en este mes, Febrero te dirá, nos volveremos a ver.
Esto significa que si me estáis leyendo, habréis sobrevivido a los empachos de comida, bebida, regalos y lo principal, la cuesta de Enero.
Aunque no entiendo porqué se le llama cuesta de Enero, cuando la realidad es que, estamos hundidos de recibos que tienen solo un nombre, y éste es VISA.
Además no escalamos nada, por el contrario, cada día que pasa decae nuestra moral, y te ahogas más en la depresión.
Vosotros me diréis, comienzas el año con más kilos, con otro año en la chepa, con un sin fin de trabajo acumulado por las fiestas, y sin dinero para ir a las rebajas.
Si al fin y al cabo el mes de Enero es como los días lunes, lo inicias con un montón de propósitos que al final se convierten, en nada de nada.
Pero algo de positivo tiene que tener llegar a fin de mes y es que, ya no es necesario seguir haciendo esa dieta que tanto nos disgusta.
Dieta de Enero la cual su origen, no proviene de los buenos propósitos de comienzo de año, sino que, la falta de dinero nos hace agudizar la mente.
Mañana lo primero que haremos será contactar nuestro banco, con la esperanza de ver en nuestra cuenta corriente, un color diferente en sus números.
Sí amigos, mañana coronaremos la cuesta de Enero, pero pensar que por más practicas que hayas acumulado en este mes, Febrero te dirá, nos volveremos a ver.
lunes, 29 de enero de 2007
¿Quien ha inventado los lunes?
Es que los lunes se las trae, para colmo, suelo hacer una cantidad de planes de los cuales nunca llego a realizar.
En realidad al ser el primero, es el día más importante pues en el se planean los proyectos, intenciones, deseos, y aspiraciones a realizar durante toda la semana.
Pero, yo ni me aclaro.
Es que el lunes también es cansino, agotador, fatigoso, difícil y aplastante por ser posterior a un fin de semana.
Que por cierto, preparamos éste último sábado, una paella de muerte.
Y yo me pregunto, ¿será éste un defecto mío, o es algo que le ocurre a otros?
Por que a decir verdad planes los hago, pero por una razón u otra, mi ímpetu, arrebato, impulso o arranque, se desmorona.
Y así me quedo, mirando por la ventana, esperando que pasen las horas.
Hasta en las vacaciones los lunes son horribles pues, son los días de la resaca y si para colmo la parienta te endosa unos proyectos, puedes quedar de cama.
O sea que, a pasarlo como puedas que a mi ya se me acaba, nos volveremos a ver, solo si tú quieres, mañana.
En realidad al ser el primero, es el día más importante pues en el se planean los proyectos, intenciones, deseos, y aspiraciones a realizar durante toda la semana.
Pero, yo ni me aclaro.
Es que el lunes también es cansino, agotador, fatigoso, difícil y aplastante por ser posterior a un fin de semana.
Que por cierto, preparamos éste último sábado, una paella de muerte.
Y yo me pregunto, ¿será éste un defecto mío, o es algo que le ocurre a otros?
Por que a decir verdad planes los hago, pero por una razón u otra, mi ímpetu, arrebato, impulso o arranque, se desmorona.
Y así me quedo, mirando por la ventana, esperando que pasen las horas.
Hasta en las vacaciones los lunes son horribles pues, son los días de la resaca y si para colmo la parienta te endosa unos proyectos, puedes quedar de cama.
O sea que, a pasarlo como puedas que a mi ya se me acaba, nos volveremos a ver, solo si tú quieres, mañana.
viernes, 26 de enero de 2007
A la luz de la luna
Os ha ocurrido alguna vez el de escuchar ruidos o sonidos durante la noche, y por no querer averiguar de que se trata, cerráis los ojos, tratando de dormir para ahuyentar el miedo.
Si es así, os contare una anécdota que me ocurrió, en la primera vez que estuve en África.
Recuerdo que vivía en un hotel de cinco habitaciones y una ducha, en una pequeña aldea del antiguo Zaire.
Como el único huésped del hotel era yo tenía que, desplazarme a un anexo apartado de la aldea para poder cenar, ya que trabajaba de día.
Desplazarme para cenar a la luz de la luna, y tener como alumbre esas estrellas tan cercanas que, hubiese podido tocarlas con solo extender mi mano, hacía que mi mente luchara contra lo desconocido.
Fue así que me di cuenta que, valía más la fortaleza mental que la física.
Caminar con mis ojos de gato en las oscuras calles de la aldea, fue en principio como una pesadilla.
Pero como todo en esta vida es cuestión de tiempo, al cabo de unos días, los latidos de mi corazón no se disparaban al más insignificante ruido.
Me acostumbre a caminar con paso firme, para acortar más rápidamente la distancia, y muchas veces siguiendo un ritmo, tanto de ida como de vuelta.
Una noche quise averiguar que era ese sonido que provenía de la sabana.
Y a mitad del camino, exactamente cuando comencé a escuchar el compás, agudizando los ojos divise una silueta.
Se pensaran que fui todo un hombre por no salir corriendo, pero os tengo que confiar que, si no lo hice fue por que las piernas no lo consiguieron.
Sin embargo la silueta se acerco a mí, y mostrándome una gran sonrisa me enseño que, con un palo y una lata él producía el ritmo.
Al día siguiente, al contarles a mis compañeros de trabajo, me explicaron que ya había ocurrido anteriormente que, gente de la aldea ayuda a los extranjeros durante la noche, a no sentirse solos en el trayecto.
Y de paso espantaban, a los posibles animales de los alrededores.
Desde esa noche y durante las seis semanas de estancia en la aldea, al regresar de cenar, traía comida para mi acompañante nocturno.
Los miedos acompañados se hacen más llevaderos, por eso, nos volveremos a ver a donde quieran que estén.
Si es así, os contare una anécdota que me ocurrió, en la primera vez que estuve en África.
Recuerdo que vivía en un hotel de cinco habitaciones y una ducha, en una pequeña aldea del antiguo Zaire.
Como el único huésped del hotel era yo tenía que, desplazarme a un anexo apartado de la aldea para poder cenar, ya que trabajaba de día.
Desplazarme para cenar a la luz de la luna, y tener como alumbre esas estrellas tan cercanas que, hubiese podido tocarlas con solo extender mi mano, hacía que mi mente luchara contra lo desconocido.
Fue así que me di cuenta que, valía más la fortaleza mental que la física.
Caminar con mis ojos de gato en las oscuras calles de la aldea, fue en principio como una pesadilla.
Pero como todo en esta vida es cuestión de tiempo, al cabo de unos días, los latidos de mi corazón no se disparaban al más insignificante ruido.
Me acostumbre a caminar con paso firme, para acortar más rápidamente la distancia, y muchas veces siguiendo un ritmo, tanto de ida como de vuelta.
Una noche quise averiguar que era ese sonido que provenía de la sabana.
Y a mitad del camino, exactamente cuando comencé a escuchar el compás, agudizando los ojos divise una silueta.
Se pensaran que fui todo un hombre por no salir corriendo, pero os tengo que confiar que, si no lo hice fue por que las piernas no lo consiguieron.
Sin embargo la silueta se acerco a mí, y mostrándome una gran sonrisa me enseño que, con un palo y una lata él producía el ritmo.
Al día siguiente, al contarles a mis compañeros de trabajo, me explicaron que ya había ocurrido anteriormente que, gente de la aldea ayuda a los extranjeros durante la noche, a no sentirse solos en el trayecto.
Y de paso espantaban, a los posibles animales de los alrededores.
Desde esa noche y durante las seis semanas de estancia en la aldea, al regresar de cenar, traía comida para mi acompañante nocturno.
Los miedos acompañados se hacen más llevaderos, por eso, nos volveremos a ver a donde quieran que estén.
jueves, 25 de enero de 2007
Tres corazones
¿Podría una persona tener tres corazones, figurativamente?
La respuesta es sí, pues conozco a alguien que tiene tres corazones, o quizás, tenga uno partido en tres.
Y ustedes preguntaran que cómo puedo aseverar tan enorme suceso.
Pues sencillamente debido a que, él me lo ha dicho.
Tres corazones o uno partido en tres.
Fue en un reencuentro de copas, con un viejo amigo.
A veces el alcohol transforma la euforia en melancolía, y es entonces cuando necesitas hacer partícipe tus sentimientos con un amigo.
Tres corazones o uno partido en tres.
Me contó de su familia, la que dejo y de la que gano.
Con él viaje desde ese puerto lejano, conociendo sus nuevos amigos, participando en sus sueños, hasta llegar a su nuevo hogar.
Tres corazones o uno partido en tres.
Y así, sentado uno frente al otro y casi al término de sus vivencias, fue cuando él me confió su secreto.
Llevo en mi corazón a Argentina porque he nacido allí, quiero a España con todo mí ser, y por el amor de una mujer, perdí mi corazón en Noruega.
Tres corazones o uno partido en tres.
Ya ven, en ésta vida todo puede ser, nosotros mañana, nos volveremos a ver.
La respuesta es sí, pues conozco a alguien que tiene tres corazones, o quizás, tenga uno partido en tres.
Y ustedes preguntaran que cómo puedo aseverar tan enorme suceso.
Pues sencillamente debido a que, él me lo ha dicho.
Tres corazones o uno partido en tres.
Fue en un reencuentro de copas, con un viejo amigo.
A veces el alcohol transforma la euforia en melancolía, y es entonces cuando necesitas hacer partícipe tus sentimientos con un amigo.
Tres corazones o uno partido en tres.
Me contó de su familia, la que dejo y de la que gano.
Con él viaje desde ese puerto lejano, conociendo sus nuevos amigos, participando en sus sueños, hasta llegar a su nuevo hogar.
Tres corazones o uno partido en tres.
Y así, sentado uno frente al otro y casi al término de sus vivencias, fue cuando él me confió su secreto.
Llevo en mi corazón a Argentina porque he nacido allí, quiero a España con todo mí ser, y por el amor de una mujer, perdí mi corazón en Noruega.
Tres corazones o uno partido en tres.
Ya ven, en ésta vida todo puede ser, nosotros mañana, nos volveremos a ver.
miércoles, 24 de enero de 2007
A traves de la ventana
A través de la ventana veo, una mañana fría de invierno, trozos de hielo en la mar, y en la lejanía los picos de las montañas nevados.
Veo un cielo limpio de color celeste, y un sol que pretende despuntar.
Veo techos nevados, jardines cubiertos por un manto blanco, y alguna que otra chimenea escupiendo humo sin cesar.
Veo gente abrigada hasta las orejas que, a paso rápido, caminan sin mirar atrás.
Niños jugando con trineos, un perro con su amo buscando, sin encontrar el lugar.
Veo la brisa empujando a la nieve, y una nube gris tratando al sol de atravesar.
Veo unos pájaros revoloteando de un lado para otro, y árboles sin tener en sus ramas, ni una hoja para desojar.
Veo la claridad de la mañana, y mucha nieve, mucha nieve en las calles, dificultando a todos el caminar.
Y así de ésta manera, mirando a través de la ventana, pensando que nos volveremos a ver mañana, dejo las horas pasar.
Veo un cielo limpio de color celeste, y un sol que pretende despuntar.
Veo techos nevados, jardines cubiertos por un manto blanco, y alguna que otra chimenea escupiendo humo sin cesar.
Veo gente abrigada hasta las orejas que, a paso rápido, caminan sin mirar atrás.
Niños jugando con trineos, un perro con su amo buscando, sin encontrar el lugar.
Veo la brisa empujando a la nieve, y una nube gris tratando al sol de atravesar.
Veo unos pájaros revoloteando de un lado para otro, y árboles sin tener en sus ramas, ni una hoja para desojar.
Veo la claridad de la mañana, y mucha nieve, mucha nieve en las calles, dificultando a todos el caminar.
Y así de ésta manera, mirando a través de la ventana, pensando que nos volveremos a ver mañana, dejo las horas pasar.
martes, 23 de enero de 2007
Sin respuesta
¿Puede ser que una pregunta, acarree a ciertos profesionales la incapacidad de responder, y a la vez, crean ser objetos de una broma?
Claro que ésta pregunta pueda tener diferentes respuestas, según a quién se le realice y el carácter de la misma.
No obstante a los que yo he conocido, tenían algo en común.
Si se los observa cuando se les pregunta, puede uno ver como su semblante cambia inesperadamente de la alegría por saber su cometido, a la ignorancia completa, por no saber la respuesta.
Estudiándolos detenidamente se comprueba que, pasan en unos segundos de una manera amable y servicial, a otra de hostilidad, creyéndose que le están tomando el pelo.
En realidad son solo preguntas, sencillas preguntas relacionadas con el servicio que se va a recibir.
Por que no me dirán que no se le puede preguntar al camarero, al pedir unas olivas rellenas y antes que traiga la comanda, si sabe de qué están rellenas.
O de que tamaño son los cubitos de hielo, que nos pondrán en el vermouth.
Además hay algunas bastantes simples.
- Oiga, la sal, ¿es orgánica o de mar?
- Los palillos que me va a traer, ¿son redondos o planos?
Yo, cuando le pregunte a un carpintero, porqué no se hacen puertas redondas, se me quedo con la mirada perdida.
¿A que a vosotros os ha pasado alguna vez?, en fin, nos volveremos a ver.
Claro que ésta pregunta pueda tener diferentes respuestas, según a quién se le realice y el carácter de la misma.
No obstante a los que yo he conocido, tenían algo en común.
Si se los observa cuando se les pregunta, puede uno ver como su semblante cambia inesperadamente de la alegría por saber su cometido, a la ignorancia completa, por no saber la respuesta.
Estudiándolos detenidamente se comprueba que, pasan en unos segundos de una manera amable y servicial, a otra de hostilidad, creyéndose que le están tomando el pelo.
En realidad son solo preguntas, sencillas preguntas relacionadas con el servicio que se va a recibir.
Por que no me dirán que no se le puede preguntar al camarero, al pedir unas olivas rellenas y antes que traiga la comanda, si sabe de qué están rellenas.
O de que tamaño son los cubitos de hielo, que nos pondrán en el vermouth.
Además hay algunas bastantes simples.
- Oiga, la sal, ¿es orgánica o de mar?
- Los palillos que me va a traer, ¿son redondos o planos?
Yo, cuando le pregunte a un carpintero, porqué no se hacen puertas redondas, se me quedo con la mirada perdida.
¿A que a vosotros os ha pasado alguna vez?, en fin, nos volveremos a ver.
lunes, 22 de enero de 2007
Sin hacer ruido
Debe de haber llegado por la noche, probablemente a altas horas de la madrugada y de manera silenciosa.
Hasta ahora, y os comunico que siempre hace lo mismo, llega sin avisar.
No hay manera de darse cuenta, cuando y a que hora llegará.
Quizás es mi falta de experiencia, y por más que me haga mayor, sigo todavía sin saber interpretar sus cambios.
Suerte que vivimos en un lugar céntrico, lo cual ayuda si es que, nos sorprende su llegada y nos trae dificultades.
Es que nunca se sabe si viene sola o acompañada.
Claro que cada año; y yo que tengo el cuerpo cada vez más cansino, cuesta lidiar con los menesteres de su llegada.
Para colmo si se le ocurre, puede estar dándote la lata de llegar a la hora que le venga en ganas, durante un mes seguido.
Se que ustedes se preguntaran, ¿Cómo es que acepto sus incorrecciones?, o sino, ¿Cómo es que no la hecha de casa?
Lo que pasa es que, de sus molestias nada puedo hacer, y por otro lado, tengo la suerte que no entra en casa.
Sí, sí, habéis leído bien, se queda afuera en la calle.
Es por eso que al abrir la puerta ésta mañana, el corazón me dio un vuelco al encontrármela ahí, blanca, fría y esperándome.
Sí señores, en la oscuridad de la noche la nieve había llegado, cubriéndolo todo con su manto blanco.
En fin, como es costumbre no se cuanto tiempo estará con nosotros, aunque en realidad no importa mucho, ya que al despedirse se que me dirá, nos volveremos a ver.
Hasta ahora, y os comunico que siempre hace lo mismo, llega sin avisar.
No hay manera de darse cuenta, cuando y a que hora llegará.
Quizás es mi falta de experiencia, y por más que me haga mayor, sigo todavía sin saber interpretar sus cambios.
Suerte que vivimos en un lugar céntrico, lo cual ayuda si es que, nos sorprende su llegada y nos trae dificultades.
Es que nunca se sabe si viene sola o acompañada.
Claro que cada año; y yo que tengo el cuerpo cada vez más cansino, cuesta lidiar con los menesteres de su llegada.
Para colmo si se le ocurre, puede estar dándote la lata de llegar a la hora que le venga en ganas, durante un mes seguido.
Se que ustedes se preguntaran, ¿Cómo es que acepto sus incorrecciones?, o sino, ¿Cómo es que no la hecha de casa?
Lo que pasa es que, de sus molestias nada puedo hacer, y por otro lado, tengo la suerte que no entra en casa.
Sí, sí, habéis leído bien, se queda afuera en la calle.
Es por eso que al abrir la puerta ésta mañana, el corazón me dio un vuelco al encontrármela ahí, blanca, fría y esperándome.
Sí señores, en la oscuridad de la noche la nieve había llegado, cubriéndolo todo con su manto blanco.
En fin, como es costumbre no se cuanto tiempo estará con nosotros, aunque en realidad no importa mucho, ya que al despedirse se que me dirá, nos volveremos a ver.
viernes, 19 de enero de 2007
Como una moto
Me pregunto si habrá más gente como yo que, tiene preferencia en un día de la semana más que en otro.
A mí ese día en especial me cambia completamente, y ya da igual que llueva o que haga sol, yo me levanto con un vigor de vikingos.
Y los vikingos eran vigorosos, o sino, vaya al dato.
En pleno invierno de vientos helados, copos de nieve como tochos y un frío de congelar hasta las orejas, ellos iban en pantalones cortos y chalecos sin mangas.
Después de una noche de gran papeo, mucha bebida y no menos de sexo, se echaban a la mar en sus inmensas barcas, atravesando el mar del norte a remo.
El tiempo que tardaban no lo sé, pero al llegar a las costas escocesas o irlandesas, se cepillaban a todos y a todas, para regresar el mismo día nuevamente remando entre olas de varios metros.
Con esto no os quiero decir que, invierno y verano utilizo pantalones cortos.
No, lo que os quiero decir es que, ese día en particular me levanto lleno de entusiasmo, contento y con mil planes en la cabeza.
Planes que la mayoría de las veces no salen como yo quiero, pero como la esperanza es lo último que se pierde, pienso que algún día lo lograré.
Y así silbando por lo bajito, me levanto, me lavo, me visto, desayuno y me encamino contento a llevar el día hasta el final.
Os pasa igual a vosotros que, os ponéis como una moto al llegar el viernes.
El reloj no adelanta sino que, hace la cuenta atrás, indicando lo poco que queda para el fin de semana.
Ya no me aguanto más, nos volveremos a ver, la próxima semana.
A mí ese día en especial me cambia completamente, y ya da igual que llueva o que haga sol, yo me levanto con un vigor de vikingos.
Y los vikingos eran vigorosos, o sino, vaya al dato.
En pleno invierno de vientos helados, copos de nieve como tochos y un frío de congelar hasta las orejas, ellos iban en pantalones cortos y chalecos sin mangas.
Después de una noche de gran papeo, mucha bebida y no menos de sexo, se echaban a la mar en sus inmensas barcas, atravesando el mar del norte a remo.
El tiempo que tardaban no lo sé, pero al llegar a las costas escocesas o irlandesas, se cepillaban a todos y a todas, para regresar el mismo día nuevamente remando entre olas de varios metros.
Con esto no os quiero decir que, invierno y verano utilizo pantalones cortos.
No, lo que os quiero decir es que, ese día en particular me levanto lleno de entusiasmo, contento y con mil planes en la cabeza.
Planes que la mayoría de las veces no salen como yo quiero, pero como la esperanza es lo último que se pierde, pienso que algún día lo lograré.
Y así silbando por lo bajito, me levanto, me lavo, me visto, desayuno y me encamino contento a llevar el día hasta el final.
Os pasa igual a vosotros que, os ponéis como una moto al llegar el viernes.
El reloj no adelanta sino que, hace la cuenta atrás, indicando lo poco que queda para el fin de semana.
Ya no me aguanto más, nos volveremos a ver, la próxima semana.
jueves, 18 de enero de 2007
Presentimiento
Casi cada semana presiento que la lotería tocara a mi puerta, pero al cabo de unas horas, lo único que gano es la oportunidad de seguir jugando.
No se si es un consuelo saber que como yo, hay millones de adictos a los números mágicos a los cuales nunca le toca nada.
Aunque todo el mundo tendría que ser recompensado, por el mero hecho de jugar.
Alguien dijo qué, tendrían que repartir premios también entre los perdedores, y que lo correcto sería un estímulo a todo aquel que ha jugado durante tantos años, y nunca ha acertado con los números.
La idea es perfecta aunque nunca podría llevarse a cabo, ya que según la lógica, para ganar alguien tiene que perder.
Y a nadie le gusta perder, sino, directamente no juega.
No obstante, hay una posibilidad para que todos los que jugamos no nos invada la tristeza de perder, la misma sería que llevado a cabo el sorteo, nos devolviesen el mismo dinero gastado en cada número.
Ya se que me dirán que así nadie gana, pero por otro lado nadie pierde.
En fin, mi presentimiento, augurio, pronóstico, vaticinio y profecía es que, nunca se llevara a cabo tan tremenda idea.
Pero por si acaso, me voy a comprar un número para el sábado, y tener en cuenta que aunque me toque, nos volveremos a ver.
No se si es un consuelo saber que como yo, hay millones de adictos a los números mágicos a los cuales nunca le toca nada.
Aunque todo el mundo tendría que ser recompensado, por el mero hecho de jugar.
Alguien dijo qué, tendrían que repartir premios también entre los perdedores, y que lo correcto sería un estímulo a todo aquel que ha jugado durante tantos años, y nunca ha acertado con los números.
La idea es perfecta aunque nunca podría llevarse a cabo, ya que según la lógica, para ganar alguien tiene que perder.
Y a nadie le gusta perder, sino, directamente no juega.
No obstante, hay una posibilidad para que todos los que jugamos no nos invada la tristeza de perder, la misma sería que llevado a cabo el sorteo, nos devolviesen el mismo dinero gastado en cada número.
Ya se que me dirán que así nadie gana, pero por otro lado nadie pierde.
En fin, mi presentimiento, augurio, pronóstico, vaticinio y profecía es que, nunca se llevara a cabo tan tremenda idea.
Pero por si acaso, me voy a comprar un número para el sábado, y tener en cuenta que aunque me toque, nos volveremos a ver.
miércoles, 17 de enero de 2007
¿Donde se encuentran?
Todos los seres humanos nacemos para que, tarde o temprano y según nuestro destino, terminemos bajo tierra.
Aunque como sobre gustos no hay nada escrito, algunos prefieran la otra variante que es, el crematorio.
Es ley de vida dirán ustedes, no obstante me invade la pregunta si realmente es así para todos, o todas las cosas.
En el ser humano, se comprende debido a que la edad no perdona y en otras ocasiones, el destino y sus sorpresas.
En lo referente a las materias primas, cada producto u objeto, nace con una fecha de caducidad que en nuestro mundo, es igual a la muerte.
Y debido a ello y por razones de sanidad o marketing, las empresas cumplen a rajatabla su cometido, reciclándolas llegado el momento.
Pues bien, hasta aquí conocemos el paradero de las cosas.
Pero, ¿donde van a parar los árboles de navidad?, sí, aquellos que no se venden.
Por qué no todos los venden con la raíz para poder plantarlos en el jardín después de las fiestas, además, como están las hipotecas hay menos los de jardín, y más los que viven en apartamentos.
¿Qué harán con los arbolitos?, por qué estos no se pueden congelar, ni se pueden almacenar, ni tampoco mantenerlos en agua, para que sobrevivan hasta el siguiente año.
Mi gran pregunta es, ¿se reunirán los vendidos y no vendidos, como si fuera la unión de los muertos vivientes?
Mañana, cuando nos volvamos a ver, me lo contaréis.
Aunque como sobre gustos no hay nada escrito, algunos prefieran la otra variante que es, el crematorio.
Es ley de vida dirán ustedes, no obstante me invade la pregunta si realmente es así para todos, o todas las cosas.
En el ser humano, se comprende debido a que la edad no perdona y en otras ocasiones, el destino y sus sorpresas.
En lo referente a las materias primas, cada producto u objeto, nace con una fecha de caducidad que en nuestro mundo, es igual a la muerte.
Y debido a ello y por razones de sanidad o marketing, las empresas cumplen a rajatabla su cometido, reciclándolas llegado el momento.
Pues bien, hasta aquí conocemos el paradero de las cosas.
Pero, ¿donde van a parar los árboles de navidad?, sí, aquellos que no se venden.
Por qué no todos los venden con la raíz para poder plantarlos en el jardín después de las fiestas, además, como están las hipotecas hay menos los de jardín, y más los que viven en apartamentos.
¿Qué harán con los arbolitos?, por qué estos no se pueden congelar, ni se pueden almacenar, ni tampoco mantenerlos en agua, para que sobrevivan hasta el siguiente año.
Mi gran pregunta es, ¿se reunirán los vendidos y no vendidos, como si fuera la unión de los muertos vivientes?
Mañana, cuando nos volvamos a ver, me lo contaréis.
martes, 16 de enero de 2007
La politica
No se mucho de ella y en mi juventud, ni siquiera me interesaba.
Claro que al hacerse uno mayor no tienes más remedio que, decantarte de un lado o de otro, para conseguir parte de tus ideales.
Os dijo la verdad qué, hoy por hoy me gustaría ser partícipe de alguna afiliación, quizás de esa manera podría ayudar y ayudarme a vivir mejor.
Aunque el concepto de vivir mejor, y dependiendo de a quién le atañe, puede cambiar de infinitas formas.
Para mí, comprendiendo lo que hacen los políticos, la cantidad de dinero que ganan, las ventajas y beneficios que les caen al ser elegidos, y la indiferencia con la que llevan el incumplimiento de promesas, sería tal vez vivir mejor.
Pero no creo que la verdadera política sea de tal manera, departiendo sonrisas a trancas y barrancas, sin interesarte de quién está a tú lado.
Vestirte de tal manera para el mitin, por qué así se impactara mejor.
Prometer sin cumplir, divulgar sin concretar, criticar sin respeto para ser elegido jefe de un partido, donde los primeros que pierden son los votantes.
En fin, se que a mi edad nada puedo hacer, y lo poco que me queda es soñar con un mundo mejor, ya sea en la tierra como en el cielo.
Por otro lado os diré que, no hay ningún político que se le recuerde por sus buenos actos, quizás por eso a nadie le gusta ser un buen político.
No entristecer, mañana nos volveremos a ver.
Claro que al hacerse uno mayor no tienes más remedio que, decantarte de un lado o de otro, para conseguir parte de tus ideales.
Os dijo la verdad qué, hoy por hoy me gustaría ser partícipe de alguna afiliación, quizás de esa manera podría ayudar y ayudarme a vivir mejor.
Aunque el concepto de vivir mejor, y dependiendo de a quién le atañe, puede cambiar de infinitas formas.
Para mí, comprendiendo lo que hacen los políticos, la cantidad de dinero que ganan, las ventajas y beneficios que les caen al ser elegidos, y la indiferencia con la que llevan el incumplimiento de promesas, sería tal vez vivir mejor.
Pero no creo que la verdadera política sea de tal manera, departiendo sonrisas a trancas y barrancas, sin interesarte de quién está a tú lado.
Vestirte de tal manera para el mitin, por qué así se impactara mejor.
Prometer sin cumplir, divulgar sin concretar, criticar sin respeto para ser elegido jefe de un partido, donde los primeros que pierden son los votantes.
En fin, se que a mi edad nada puedo hacer, y lo poco que me queda es soñar con un mundo mejor, ya sea en la tierra como en el cielo.
Por otro lado os diré que, no hay ningún político que se le recuerde por sus buenos actos, quizás por eso a nadie le gusta ser un buen político.
No entristecer, mañana nos volveremos a ver.
lunes, 15 de enero de 2007
La fatiga
Unos amigos, nos invitaron a mi esposa y a mí, al festejo de sus sesenta cumpleaños.
Llamo mi atención lo que tal vez es habitual en estos tiempos, el exponer los regalos en una mesa para tal propósito.
Claro que de esa manera, todos pueden observar quién se ha gastado las pelas, o quién pasa olímpicamente.
De éste tipo de eventos no se puede esperar mucho, ya que por la edad, no todos quieren divertirse y hay quién se recoge antes de la media noche.
La cena con sus cánticos y anécdotas paso sin pena ni gloria, hasta que se movieron las mesas, para dar paso a la música.
Los dos instrumentistas cambiaron de la espesa atmósfera, en la cual se encontraban la mayoría de los invitados, a qué el que más o el que menos, quisiera emular al mismísimo John Travolta.
Lógicamente la ayuda del alcohol hace agilizar las piernas, y es así que siguiendo las reglas de buena conducta, nos dedicamos a lo de más baile más bebidas.
Lo que comenzó siendo una reunión del geriátrico, acabo pareciéndose a Fame, a las tantas de la mañana.
Los años no pasan en vano, y debido a ello fue que ayer, la fatiga había hecho acto de presencia.
No obstante y después que me recupere, nos volveremos a ver.
Llamo mi atención lo que tal vez es habitual en estos tiempos, el exponer los regalos en una mesa para tal propósito.
Claro que de esa manera, todos pueden observar quién se ha gastado las pelas, o quién pasa olímpicamente.
De éste tipo de eventos no se puede esperar mucho, ya que por la edad, no todos quieren divertirse y hay quién se recoge antes de la media noche.
La cena con sus cánticos y anécdotas paso sin pena ni gloria, hasta que se movieron las mesas, para dar paso a la música.
Los dos instrumentistas cambiaron de la espesa atmósfera, en la cual se encontraban la mayoría de los invitados, a qué el que más o el que menos, quisiera emular al mismísimo John Travolta.
Lógicamente la ayuda del alcohol hace agilizar las piernas, y es así que siguiendo las reglas de buena conducta, nos dedicamos a lo de más baile más bebidas.
Lo que comenzó siendo una reunión del geriátrico, acabo pareciéndose a Fame, a las tantas de la mañana.
Los años no pasan en vano, y debido a ello fue que ayer, la fatiga había hecho acto de presencia.
No obstante y después que me recupere, nos volveremos a ver.
viernes, 12 de enero de 2007
Feliz cumpleaños
Los cumpleaños de pequeño, representaban el día que además de estar reunido con la familia, venían a visitarme los amigos con regalos.
Luego al ir haciéndome mayor, fueron sumándose a la celebración nuevas amistades, y al cabo del tiempo hasta una nueva familia.
De pronto a mí lado, ya no estaban mis padres sino que ahora, los que ocupan su lugar, era mi esposa y mis hijos.
No interpretéis estos comentarios como si estuviera reprochando el paso de los años, por qué todavía siguen entusiasmándome, los cumpleaños.
Aunque estos vayan cambiando con los años.
La verdadera diferencia se nota en los regalos, mientras eres joven los paquetes son grandes, duros, como una bicicleta.
Con el paso del tiempo, los paquetes se hacen más pequeños y por naturaleza más blandos, como unos calzoncillos largos.
¿Será que con el paso del tiempo, perdemos movilidad?
Pregunto por qué, en mi último cumpleaños al distinguir aquel paquete grande y duro como los de antes, dio un vuelco mi corazón.
Y no os miento si os digo que, hasta las piernas me temblaron al abrirlo y encontrarme con un bastón.
Se que cuantos más años cumples es más difícil encontrar el regalo apropiado, pero hay algunos que se pasan.
En fin, el sábado me voy de cumpleaños, nos volveremos a ver después del fín de semana.
Luego al ir haciéndome mayor, fueron sumándose a la celebración nuevas amistades, y al cabo del tiempo hasta una nueva familia.
De pronto a mí lado, ya no estaban mis padres sino que ahora, los que ocupan su lugar, era mi esposa y mis hijos.
No interpretéis estos comentarios como si estuviera reprochando el paso de los años, por qué todavía siguen entusiasmándome, los cumpleaños.
Aunque estos vayan cambiando con los años.
La verdadera diferencia se nota en los regalos, mientras eres joven los paquetes son grandes, duros, como una bicicleta.
Con el paso del tiempo, los paquetes se hacen más pequeños y por naturaleza más blandos, como unos calzoncillos largos.
¿Será que con el paso del tiempo, perdemos movilidad?
Pregunto por qué, en mi último cumpleaños al distinguir aquel paquete grande y duro como los de antes, dio un vuelco mi corazón.
Y no os miento si os digo que, hasta las piernas me temblaron al abrirlo y encontrarme con un bastón.
Se que cuantos más años cumples es más difícil encontrar el regalo apropiado, pero hay algunos que se pasan.
En fin, el sábado me voy de cumpleaños, nos volveremos a ver después del fín de semana.
jueves, 11 de enero de 2007
A mi manera
Desde pequeño me inculcaron el orden, a guardarlo todo en su sitio, y de esa manera no tendría complicación en encontrar las cosas.
Lavar la ropa en mis tiempos de juventud, al no tener dinero para la tintorería, fue una acción ejecutada hasta con agua fría.
Hoy por hoy, la lavadora se me da bastante bien.
Coser botones sin cantar, o planchar, nunca han tenido ningún secreto para mí.
Quitar el polvo o limpiar los suelos, nadie me lo ha enseñado y lo hago cada semana.
Finalmente y recordando la forma de ser de mi padre, quién pensaba que la buena imagen se iniciaba en los pies, lustro los zapatos a toda la familia.
En fin, soy una persona un poco resultona, al haber sido enseñado a realizar cualquier tarea del hogar, por mis padres.
Ahora bien, no por esto y a la primera de cambio deseen ayudarme, con palabras dulces e innovando en las reglas de realizar las tareas.
No señores no, solo hay una forma de hacer las cosas y esa es sin ser cascarrabias, a mi manera.
Y si no es así no la realizo y me voy, total mañana, nos volveremos a ver.
Lavar la ropa en mis tiempos de juventud, al no tener dinero para la tintorería, fue una acción ejecutada hasta con agua fría.
Hoy por hoy, la lavadora se me da bastante bien.
Coser botones sin cantar, o planchar, nunca han tenido ningún secreto para mí.
Quitar el polvo o limpiar los suelos, nadie me lo ha enseñado y lo hago cada semana.
Finalmente y recordando la forma de ser de mi padre, quién pensaba que la buena imagen se iniciaba en los pies, lustro los zapatos a toda la familia.
En fin, soy una persona un poco resultona, al haber sido enseñado a realizar cualquier tarea del hogar, por mis padres.
Ahora bien, no por esto y a la primera de cambio deseen ayudarme, con palabras dulces e innovando en las reglas de realizar las tareas.
No señores no, solo hay una forma de hacer las cosas y esa es sin ser cascarrabias, a mi manera.
Y si no es así no la realizo y me voy, total mañana, nos volveremos a ver.
miércoles, 10 de enero de 2007
Un rayo de luz
Hay días qué, por más que brille el sol te sientes en la oscuridad.
Hoy, después de despertarme temprano, he acompañado a mi hijo al aeropuerto.
La mala suerte que tenemos algunos de vivir, uno en el norte y el otro en el sur.
Como finalizaron las fiestas, tenía el deber de regresar a su ciudad, al trabajo y las responsabilidades.
Quizás habrá sido esa la causa que, me encontrase triste, pensativo y vacío al regresar.
Suerte que vivimos en un mundo de tecnología, y aunque algunos lo duden, ella nos ayuda día a día.
Fue así que, al encender el ordenador y cuando más me hacía falta, me esperaba un correo de mi hijo.
Sus palabras han sido como, un rayo de luz, el cual alumbró la oscuridad de mis pensamientos.
“Gracias por todo papá, piensa que dentro de muy poco, nos volveremos a ver”
Hoy, después de despertarme temprano, he acompañado a mi hijo al aeropuerto.
La mala suerte que tenemos algunos de vivir, uno en el norte y el otro en el sur.
Como finalizaron las fiestas, tenía el deber de regresar a su ciudad, al trabajo y las responsabilidades.
Quizás habrá sido esa la causa que, me encontrase triste, pensativo y vacío al regresar.
Suerte que vivimos en un mundo de tecnología, y aunque algunos lo duden, ella nos ayuda día a día.
Fue así que, al encender el ordenador y cuando más me hacía falta, me esperaba un correo de mi hijo.
Sus palabras han sido como, un rayo de luz, el cual alumbró la oscuridad de mis pensamientos.
“Gracias por todo papá, piensa que dentro de muy poco, nos volveremos a ver”
martes, 9 de enero de 2007
Sin palabras
¿Podría alguien quedarse sin palabras debido a una afonía crónica?, ¿o por una infección en la garganta?, ¿o tal vez al recibir anestesia en el odontólogo?
Bien podrían ser ciertas tales afirmaciones, ¿o no?
Sin embargo, se localizan además otros casos.
Aquellas personas que, teniendo sus cuerdas vocales en perfecto estado, no consiguen expresar sus ideas.
Y no olvidemos a los que debido a una sorpresa enmudecen.
Pues bien, yo no me reflejo en ninguna de esas cuestiones, no obstante, también me quedo sin palabras.
Aunque quede en entredicho, dada mi nacionalidad y por mi facilidad en detallar los temas.
Así mismo con cierta socarronería, mi entorno familiar dicen que, hablo hasta cuando duermo.
Y es debido a ello que, tales afirmaciones me dejan sin palabras.
En fin, mañana y si queréis, nos volveremos a ver para seguir charlando.
Bien podrían ser ciertas tales afirmaciones, ¿o no?
Sin embargo, se localizan además otros casos.
Aquellas personas que, teniendo sus cuerdas vocales en perfecto estado, no consiguen expresar sus ideas.
Y no olvidemos a los que debido a una sorpresa enmudecen.
Pues bien, yo no me reflejo en ninguna de esas cuestiones, no obstante, también me quedo sin palabras.
Aunque quede en entredicho, dada mi nacionalidad y por mi facilidad en detallar los temas.
Así mismo con cierta socarronería, mi entorno familiar dicen que, hablo hasta cuando duermo.
Y es debido a ello que, tales afirmaciones me dejan sin palabras.
En fin, mañana y si queréis, nos volveremos a ver para seguir charlando.
lunes, 8 de enero de 2007
¿Y ahora que?
Pues bien, hemos cumplido con la familia en Navidad, nos dimos de besos con todas las que se pusieron a tiro en Año Nuevo, y los Reyes pasaron llevándose los últimos cuartos que te quedaban.
En otras palabras, la pregunta tiene mucho de cierto y poco de engaño.
Primero: Has sobrevivido las tres más grandes comilonas y cenas, sin que se te haya reventado el estómago, aunque éste haya ampliado de volumen.
Segundo: Este año como los anteriores, te has propuesto ahorrar y realmente la opción es acertada ya qué, no te queda ni un duro ni para comprarte pipas.
Tercero: Con el año nuevo no solo tú has aumentado de peso, si no que han aumentado también las hipotecas, los peajes, la electricidad y mucho más.
En fin, ¿Y ahora qué? ¿Cómo subirás la cuesta de Enero si nada en los bolsillos, y esos kilos demás?
No lo pienses más, adelante, nos volveremos a ver.
En otras palabras, la pregunta tiene mucho de cierto y poco de engaño.
Primero: Has sobrevivido las tres más grandes comilonas y cenas, sin que se te haya reventado el estómago, aunque éste haya ampliado de volumen.
Segundo: Este año como los anteriores, te has propuesto ahorrar y realmente la opción es acertada ya qué, no te queda ni un duro ni para comprarte pipas.
Tercero: Con el año nuevo no solo tú has aumentado de peso, si no que han aumentado también las hipotecas, los peajes, la electricidad y mucho más.
En fin, ¿Y ahora qué? ¿Cómo subirás la cuesta de Enero si nada en los bolsillos, y esos kilos demás?
No lo pienses más, adelante, nos volveremos a ver.
viernes, 5 de enero de 2007
La suerte
No se si a vosotros os pasa lo mismo que, hay días, te levantas con la sensación que la suerte está merodeando cerca de ti pero, no sabes como encontrarla.
Que es lo que hace sentirte qué la varita mágica, pueda tocarte.
Enterarte que a un conocido le haya tocado la lotería, o tal vez recibir sin esperártelo la propuesta de un nuevo trabajo.
Quizás, enterarte que han reducido los intereses de las hipotecas.
Claro que esa sensación, impresión, efecto que, a veces se traduce en una alucinación, confusión para finalizar en ofuscamiento.
Es todo un engaño.
No obstante y si tenemos suerte, nos volveremos a ver, chao.
Que es lo que hace sentirte qué la varita mágica, pueda tocarte.
Enterarte que a un conocido le haya tocado la lotería, o tal vez recibir sin esperártelo la propuesta de un nuevo trabajo.
Quizás, enterarte que han reducido los intereses de las hipotecas.
Claro que esa sensación, impresión, efecto que, a veces se traduce en una alucinación, confusión para finalizar en ofuscamiento.
Es todo un engaño.
No obstante y si tenemos suerte, nos volveremos a ver, chao.
jueves, 4 de enero de 2007
ya no tenemos tiempo
Os ha ocurrido de encontraros por la calle ha alguien conocido que, os pregunta. – Hola ¿cómo estás?
Algo bastante común antiguamente por aquellos que, estaban interesados en tú estado anímico.
Hoy por hoy, es solo una pregunta protocolaria.
La cual no quiere decir que, deseen realmente escuchar una respuesta.
Y aunque lo se, hay días que voy desprotegido y caigo en el tópico.
Y eso mismo me ha ocurrido ayer.
Había ido al súper a comprar cuando, casi tropecé con un antiguo amigo.
Fue en ese mismo instante que, mirándome a los ojos, formulo la famosa pregunta.
Yo que vengo de un país donde, en vez de reducir las cabezas, las agrandamos.
Comencé contándole de mis dolores de espalda pero, al referirme a las vicisitudes sobre las últimas fiestas navideñas, se despidió de mí con la absurda excusa del tiempo.
Que nada qué, no pude hacerle partícipe en los pocos veinte minutos hablando sin parar, de mi vida.
Os aseguro que, encontraréis a muchos excusándose, de esa manera tan absurda.
En fin chicos, como me acorde qué tengo que irme de prisa y corriendo, mañana, nos volveremos a ver.
Algo bastante común antiguamente por aquellos que, estaban interesados en tú estado anímico.
Hoy por hoy, es solo una pregunta protocolaria.
La cual no quiere decir que, deseen realmente escuchar una respuesta.
Y aunque lo se, hay días que voy desprotegido y caigo en el tópico.
Y eso mismo me ha ocurrido ayer.
Había ido al súper a comprar cuando, casi tropecé con un antiguo amigo.
Fue en ese mismo instante que, mirándome a los ojos, formulo la famosa pregunta.
Yo que vengo de un país donde, en vez de reducir las cabezas, las agrandamos.
Comencé contándole de mis dolores de espalda pero, al referirme a las vicisitudes sobre las últimas fiestas navideñas, se despidió de mí con la absurda excusa del tiempo.
Que nada qué, no pude hacerle partícipe en los pocos veinte minutos hablando sin parar, de mi vida.
Os aseguro que, encontraréis a muchos excusándose, de esa manera tan absurda.
En fin chicos, como me acorde qué tengo que irme de prisa y corriendo, mañana, nos volveremos a ver.
miércoles, 3 de enero de 2007
¡Hola amigos!
Sí, desde ayer que he roto la barrera que nos separaba, podemos comunicarnos cada día, y eso le llamo yo ser amigo.
Bueno, se que la mayoría de vosotros seguiréis con la resaca de las fiestas aunque, todavía no hayan acabado.
Sí listillos, queda el día de Reyes y es ahí donde deseaba llegar.
No penséis que os contaré qué me he olvidado de enviarles la cartita, a mi edad, solo me ilusiona el número de lotería.
En fin, los Reyes Magos llegarán el 6 de Enero y nos traerán desde Oriente, lo que le hemos pedido.
Pero claro, es ahí donde me entra la duda.
Espero que hayan indagado anticipadamente en Internet lo que, está permitido transportar como equipaje de mano, o no.
Por qué a decir verdad, cabalgando a lomos de camellos vestidos con túnicas y turbantes, no lo tendrán nada fácil.
Además, cuando lleguen a las fronteras con, esas bolsas gigantes llenas de a saber de qué, a más de un policía se le encogerá el forro del pantalón.
Ni que decir lo que ocurrirá cuando los del control, se enteren realmente, de donde vienen.
No obstante y a la espera que finalmente lleguen bien, por si las moscas, dejaré mis zapatos afuera a ver si cae algo.
Como nos volveremos a ver, ya les contaré.
Bueno, se que la mayoría de vosotros seguiréis con la resaca de las fiestas aunque, todavía no hayan acabado.
Sí listillos, queda el día de Reyes y es ahí donde deseaba llegar.
No penséis que os contaré qué me he olvidado de enviarles la cartita, a mi edad, solo me ilusiona el número de lotería.
En fin, los Reyes Magos llegarán el 6 de Enero y nos traerán desde Oriente, lo que le hemos pedido.
Pero claro, es ahí donde me entra la duda.
Espero que hayan indagado anticipadamente en Internet lo que, está permitido transportar como equipaje de mano, o no.
Por qué a decir verdad, cabalgando a lomos de camellos vestidos con túnicas y turbantes, no lo tendrán nada fácil.
Además, cuando lleguen a las fronteras con, esas bolsas gigantes llenas de a saber de qué, a más de un policía se le encogerá el forro del pantalón.
Ni que decir lo que ocurrirá cuando los del control, se enteren realmente, de donde vienen.
No obstante y a la espera que finalmente lleguen bien, por si las moscas, dejaré mis zapatos afuera a ver si cae algo.
Como nos volveremos a ver, ya les contaré.
martes, 2 de enero de 2007
A donde quieras que estés
Confesión
Desde que te has ido dejándome solo, he tratado de seguir con mi destino.
Qué por cierto no fue fácil, y menos por qué creía que, estarías siempre a mi lado.
Sí, lo confieso que, aunque me jacte de tener una entereza física y mental de hierro, hay veces que en mi soledad, me invade la tristeza.
Sufrí bastante los primeros días, hasta que más tarde se convirtió en, largos desvelos por las noches.
Por qué es en la oscuridad, cuando invaden más los recuerdos, las distancias y las culpas.
Culpas, sí, culpas, por no saber si es que, la vida es así o ha sido algún fallo mío, la causa por la que te has ido.
A nadie le gusta quedarse solo, aunque algunas veces, la soledad es necesaria.
Un amargado dijo de las personas que, una sola es símbolo de soledad, y dos juntas, son un tumulto.
Si bien, lo último, no era nuestro caso.
El saber que me acompañabas, me daba tranquilidad.
Contigo, todo era diferente.
Tus caricias y tus consejos, me ayudaban.
El tener cerca tú presencia, me hacía más fuerte.
Me había acostumbrado a tenerte a mi lado, y nunca me imaginé que, podías dejarme.
Quizás por eso, en su día, no supe en quién confiar mi pesar.
No creí que, ninguno de los conocidos, podría ayudarme con mi soledad.
Y aunque tú no lo creas, te he buscado, te he soñado y algunas veces, he llorado por ti.
Sí, ya se que a mi edad, no tendría que hacerlo.
También se que, los hombres, no lloran.
Pero que querías que hiciese, no me podía contener.
Además, es algo humano y hasta a ti, te debe haber ocurrido.
No me digas que no, que te he visto un par de veces.
Sí, si que te he visto, secarte unas lagrimitas, ha escondidas para que yo no te viera.
Tus causas habrás tenido, las cuales, no es el momento para preguntarte.
Que no, que no hace falta ha éstas alturas mostrarte como, una persona dura.
Si al final, tú y yo, somos iguales.
Pero no me lleves a tú terreno como lo has hecho tantas veces, cambiando de conversación.
Mira que irte sin decirme nada, y no vale la excusa que, yo no estaba en casa.
Podrías haberme llamado, o tal vez haber dejado unas líneas, contándome la razón.
Ya vez, dudas y preguntas que tengo para enterarme de, una vez y por todas, por lo que has pasado.
¿Entiendes ahora?, porqué te he buscado.
Me he dicho a mí mismo que, de hoy no pasaba.
Hoy tengo ganas de hablar contigo, pero, no sé como hacerlo.
Ésta, no es la primera vez que, lo deseo.
Pero como tú bien sabes, un día por otro, dejo pasar el tiempo y me digo, mañana lo haré sin falta.
No, no es por miedo o cobardía que, no lo haya hecho antes, ¿sabes?
Si bien, entre nosotros, tengo algo que confesarte.
A decir verdad, un poco de recelo tenía.
Miedo a que no vinieras, y temor, a tus reproches.
Tal vez, ha sido eso por lo que, no hablé antes contigo.
La duda de saber si querías escucharme, aunque sabía que tú, nunca me defraudarías.
Los reproches, bueno, los acepto igual que antes.
Sí, no soy tonto, claro que se que, no he sido un santo.
Pero sabes bien que, a nadie le gusta escuchar cuatro verdades.
O sea que si lo haces, tendrás antes que, responder a mis preguntas.
Por qué he sido yo quién, organizo ésta cita.
Oye, que no estoy haciendo una escena.
Y se que, no tendría que haber pasado tanto tiempo, pero, ya está.
A lo hecho, pecho, como dice el refrán.
No puedo volver el tiempo hacia atrás, porque si pudiese, cambiaría un sin fin de cosas, ¿sabes?
¿Qué que, cambiaría?
¡Hay!, si yo te contara por lo que tuve que pasar, sin tú ayuda.
En fin, por eso quería hablarte y es así que me dije, hoy es el día, y de hoy no pasa.
Me lo dije esta mañana, al levantarme.
Sí lo se que, también lo había mencionado anteriormente pero, no todos los días he estado capacitado para un enfrentamiento.
Además, no soy una persona impulsiva.
Trato de pensármelo dos veces, aunque luego me equivoque.
Tú sabes como soy.
Me conoces bien y sabes que, necesito el momento adecuado.
Saber de que manera finalizará, antes de tomar la iniciativa.
Pero ya vez la necesidad que tenía en confesarme que, hasta un par de notas, he traído.
Sí notas, cosas que en su día he pensado y las he plasmado para, no olvidarlas.
Por eso, he traído también un lápiz por si tengo que, anotar tus consejos.
No, no te rías, ni me mires así.
Sé muy bien lo que estás pensando.
Si al final, después de tanto repetírmelo algo he aprendido.
Bueno, tenemos que empezar, o sino, se nos hará bastante tarde.
Se que piensas, que más da, si tú no tienes que ir a trabajar.
Sin embargo, yo tengo que madrugar.
No te sorprendas; claro, como no estás aquí cada día.
Te contaré que cada mañana me levanto temprano.
Sí, antes de las siete, ¿quién lo diría, no?
Yo que he sido un dormilón, ahora, madrugo sin necesidad.
Es pura rutina, porque de obligarme, nadie me obliga.
Hay días que me invade la pereza, y no me levantaría por nada del mundo.
Si bien, después de lavarme la cara, las cosas cambian.
Si te dijo la verdad, el día que no me levanto temprano me siento mal, y todo el cuerpo se revela.
Pero bueno, tenemos que comenzar que, ya veremos como acaba.
Ahora bien, primeramente, pondré un poco de música.
Es que la música me encanta y además, sirve como telón de fondo para conversar con tranquilidad.
Sí, si yo no cambio, soy un melómano, más bien un romántico.
Me encanta ser transportado por la música, al fin y al cabo, lo he aprendido de ti.
Siempre te ha gustado escuchar viejas canciones, si y por supuesto, también las modernas.
No te enfades que, no te estoy llamando persona vieja, si como bien puedes observar, los años en mi también han hecho mella.
A mi, la música me distrae, y según como estoy de ánimos, me entristece.
Me trae recuerdos de cosas pasadas que, no volverán.
Oye, lo que he dicho parece la letra de un tango, ¿verdad?
No disimules que, te veo esa mueca picaresca por escucharme a mí, hablar de tangos.
Sí, yo que siempre he sido tan moderno, y esa música, no me interesaba.
Pero es que últimamente han despertado mi interés, unas viejas letras. Las canta de una manera especial uno de esos nuevos artistas, y realmente me agradan.
Debe ser la manera como las interpreta que, atrae mi atención.
¿Quieres escuchar?, éste es.
Su música me hace viajar en el tiempo, y me trae recuerdos.
De mi ciudad, de los amigos, de mi niñez.
A tantas vivencias que, por una u otra causa han quedado dormidas en mi cerebro.
Sus melodías y sus letras, me hacen volver.
Uno de esos tangos en especial, el que se llama; mira por donde, “Volver”, es el que más hace volar mi pensamiento.
A veces, al escucharla, veo plasmada mi vida, en sus glosas.
Al fin y al cabo, si yo volviese sería igual que, en el tango:
“Volver, con la frente marchita las nieves del tiempo, platearon mi cien”
“Sentir que, es un soplo la vida que, veinte años no es nada”
“Que febril la mirada, errante en la sombra, te busca y te nombra”
“Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que, lloro otra vez”
Dime si esto no serían pases de mi vida, el día en que, regresara a mi Buenos Aires querido.
Con aquellas luces del cielo, las cuales iluminaron mi partida, serían las mismas que, en su día iluminaran mi llegada.
¡Hay! Con veinte años lo quieres todo, lo puedes, todo.
Veintidós años tenía cuando marche; en busca de, ¿en busca de?
Bueno, en realidad buscaba todo lo que tengo ahora.
Aunque a ti te puedo confiar que, a veces, a mi también me hacen llorar los recuerdos.
Volver, volver.
No lo se, pero creo que, si regreso algún día tendría que cambiar, la letra del tango.
La cruda realidad es otra, y muy diferente.
Para mi, el volver y las nieves del tiempo más bien representarían, una inmensa tormenta de nieve.
Sí, si no te rías que, no solo sería en la cien.
Si no, ya me vez como tengo el pelo, las canas han florecido por millares.
Además, para poder buscar en las sombras ahora necesito gafas, porque si no, no veo.
La vida pasa, y los años no perdonan.
Bueno, no era mi intención ponerme sentimental.
Por eso, éste último inciso fue para que, no creas que mi vida es un cúmulo de tristeza.
Soy tenaz y hay veces que, hasta en mis días negros, busco cosas jocosas.
No se si tú has sido igual, ya que, nunca antes tocamos éste tema.
Bueno, mejor cambio ésta interpretación y ya está.
Haber si encuentro algo que, nos agrade a los dos.
¿Ésta, qué tal?, ¿te agrada?
Si al final, todas son buenas.
¿Quién fue el que dijo? -La música adormece a las fieras-
Oye, que no es mi intención con este inciso, faltarte el respeto.
Aunque si mal no recuerdo, a veces te ponías como una fiera cuando yo, no hacía lo que tú querías.
Sin embargo, hay días que es necesario ser un poco gruñón para, conseguir lo que queremos.
Lo que quiero decir es que, la música relaja.
Acompaña a que, los pensamientos fluyan por nuestra boca.
De ahí que dicen que, hablando se entiende la gente.
Y a nosotros, nos ayudara a platicar como se dice en Méjico.
Que suerte el de tenerte aquí.
Realmente, me encuentro contento que, hayas atendido mis ruegos.
Deseaba tenerte a mi lado, y recibir nuevamente tus consejos.
No sabes lo bien que me viene, compartir lo que llevo, escondido en mi pecho.
Te estarás preguntando de éstas fotos que, he traído.
Pues las he traído para mostrártelas, así veras, como han crecido los niños.
Ellos eran de corta edad cuando tú, los dejasteis.
Míralos ahora que mayores son.
¡Como pasa el tiempo!, ¿verdad?
Lo que no se decirte es cual de los dos, se parece más a ti.
Ya que, con el paso del tiempo mi memoria nos es la misma.
No frunzas el seño por no recibir más información, pero es que, ha pasado tanto tiempo.
Y bien sabes que, yo, nunca he sido bueno en las comparaciones.
Además, te podrías haber quedado y no irte, como lo has hecho.
Te diré que, desde tú marcha la cual ni me acuerdo de cuando ha sido, fue mi vida dando tropiezos.
Tuve que hacer como los payasos, llorar hacia dentro para seguir adelante.
Aferrado a unos de los poemas de Machado, el cual dice:
“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más”
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
“Al andar se hace camino, y al volver, la vista atrás”
“Se ve la huella que nunca, se ha de volver a pisar”
Dedique más tiempo al trabajo, y con su ayuda, a viajar.
Pensé que viajando, olvidaría y recuperaría el gusto por la vida.
Sin tú ayuda tuve que hacer, borrón y cuenta nueva.
Me di cuenta que, podría dedicarme un poco más a la familia.
Y ellos me ayudaron a su manera, ha salir de las oscuras noches de recuerdos y tristezas.
Sí, te estoy hablando de los niños.
Ellos me enseñaron, a no encontrarme solo por las noches.
Tú no estabas y yo tuve que, hacer frente en solitario.
Desde ese mismo instante ya no tuve frío por las noches, si no por el contrario, los sudores brotaron por todo mi cuerpo.
Cada noche era, un sin parar.
Lloros, llantos y gritos, no me dejaban descansar.
Eran como los tres mosqueteros, todos para uno y ese uno, era yo.
Sin tener experiencia tuve que, enfrentarme a las enfermedades.
A quién preguntar qué hacer, al detectar diarreas, varicelas, urticarias, o malarias.
Bueno, malarias no que, se dan en otro país.
En compañía de biberones, pañales y diferentes artilugios para que, descansaran los nenes, volaban las horas.
Cuando no era uno era el otro, y a los dos había que satisfacer.
Sí, así de esa manera fui olvidándome de ti, de mí y hasta de mi nombre.
Llego un momento que, dormía más en el trabajo que en casa.
Oye, que no me quejo que, siempre he sido de la idea que a los hijos hay que, darles todo.
Bueno, todo, todo no, tal vez ayudarlos en casi todo.
Echarles una mano, cuando más lo necesitan.
Aunque algunas veces la mano, se la echarías al cuello.
Por qué hay veces que, se pasan.
Claro que luego y cuando más lo piensas, tratas de acordarte de la manera que, eras a su edad.
Al fin y al cabo, solo eres joven una vez y todos hemos pasado por ello.
En fin no creo que, nuestro caso haya sido una excepción.
En todos lados se cuecen habas, ¿no es así como se dice para corroborar que, a todo el mundo le ocurre lo mismo?
Con el tiempo, crecen, se hacen mayores y ahí lo tienes.
Sí, míralos aquí están, siempre sonrientes.
Como se puede pensar en algo malo de ellos, si parecen dos angelitos, ¿no?
Aunque te diré que, me hubiese gustado cambiar, aspectos de mi vida.
¿Qué que, cambiaría?
Quizás, retrocediendo, dedicaría más tiempo a estar con ellos.
Jugar, reírme, hablar, ser un compañero.
No es que lo haya hecho muy mal pero, como tú bien sabes, en ese momento yo quería escalar, ganar dinero.
Y lo uno, no es compatible con lo otro.
Te confieso que, hacía lo justo y de eso me arrepiento.
Me arrepiento de esos cumpleaños que, he pasado lejos de ellos.
De esas faltas de asistencias, en acompañarlos al colegio.
De las tantas noches, sin darles un beso.
Y de varias cosas más, sí, me arrepiento.
Se muy bien que dirás que, ese arrepentimiento viene con la edad.
Que todos hacemos errores y que con los años, uno cambia las prioridades.
A decir verdad, creía que lo hacía bien.
Trabajando duro para levantar una familia y a su vez, tener dinero para complacerme esos pequeños gustos.
Si esto está bien o está mal, no lo sé, además no he tenido la suerte de poder consultar con alguien.
Tú te habías ido dejándome solo, y sin consejos.
Visto lo visto, tan mal no ha salido aunque me invada la duda de saber si, podría haberlo hecho mejor.
En fin, míralos que contentos y que guapos que están.
Sí, ésta es, cuando eran pequeños y estas dos son del año pasado.
No me lo puedo ni creer, se ha colado una de nosotros dos.
¿Te acuerdas?, o no te reconoces.
¡Qué cambios que hacemos! ¿Verdad?
¡Que cambió hemos dado!, si parecemos dos extraños.
Creo que estamos en el parque, un día de verano.
Lo dijo por la vestimenta veraniega que, los dos llevamos.
¡Mira por donde!, si llevo puestas las sandalias que, me habías regalado.
Aquellas marrones, las que te quejabas que me las ponía, todos los días.
Que días aquellos.
¿Te acuerdas como te gustaba, pasear?, recorrer las calles.
Y cuando íbamos a la playa en las noches de verano, a cenar y a nadar.
Que bien que lo pasábamos, ¿verdad?
Bueno, al final no son más que recuerdos.
Ahora la realidad es otra, y si no, mira la hora que es.
Perdona pero es que a mi, se me ha acabado el tiempo.
A ti no, a mi que mañana necesito levantarme temprano.
Si lo se, aunque pasen los años sigo siendo el mismo.
Tanto llamarte para que vinieras, tantas preguntas que necesitaban tener respuesta.
Y al final te dijo que es tarde.
Como es costumbre mía, he hablado más de la cuenta y las horas, se nos han ido de las manos.
Pero comprenderás que, después de tantos años sin estar a tú lado tenía y tengo, bastantes cosas para contarte.
Si quieres puedes quedarte, pero yo, tengo que irme a la cama.
No, no es que me haya entrado el sueño así de repente.
Pero, si no duermo y como me conozco, mañana no querré levantarme.
Realmente estoy contento de haber pasado, éste rato contigo.
Te confieso que, tenía temor, dudas, miedos, lo típico que se tiene antes de un encuentro.
Pero necesitaba estar a solas contigo, hablarte de mis vivencias, de mis viajes y de los míos.
Contarte lo orgulloso que estoy, de mis hijos.
Ahora que se que cuando te llamo vienes, ésta no será la última.
Aunque me tienes que jurar que, la próxima vez tú elegirás la música.
Como es lógico, no podré complacerte si son versiones antiguas pero, ya veremos lo que hacemos.
¡Ah!, me olvide de decirte que, ella esta durmiendo.
Sí, ya lo se, tendré cuidado y me meteré despacito para que no se despierte.
Bueno, ya es tarde, te dejo.
Besos papá, a donde quieras que estés, ahí en el cielo.
Desde que te has ido dejándome solo, he tratado de seguir con mi destino.
Qué por cierto no fue fácil, y menos por qué creía que, estarías siempre a mi lado.
Sí, lo confieso que, aunque me jacte de tener una entereza física y mental de hierro, hay veces que en mi soledad, me invade la tristeza.
Sufrí bastante los primeros días, hasta que más tarde se convirtió en, largos desvelos por las noches.
Por qué es en la oscuridad, cuando invaden más los recuerdos, las distancias y las culpas.
Culpas, sí, culpas, por no saber si es que, la vida es así o ha sido algún fallo mío, la causa por la que te has ido.
A nadie le gusta quedarse solo, aunque algunas veces, la soledad es necesaria.
Un amargado dijo de las personas que, una sola es símbolo de soledad, y dos juntas, son un tumulto.
Si bien, lo último, no era nuestro caso.
El saber que me acompañabas, me daba tranquilidad.
Contigo, todo era diferente.
Tus caricias y tus consejos, me ayudaban.
El tener cerca tú presencia, me hacía más fuerte.
Me había acostumbrado a tenerte a mi lado, y nunca me imaginé que, podías dejarme.
Quizás por eso, en su día, no supe en quién confiar mi pesar.
No creí que, ninguno de los conocidos, podría ayudarme con mi soledad.
Y aunque tú no lo creas, te he buscado, te he soñado y algunas veces, he llorado por ti.
Sí, ya se que a mi edad, no tendría que hacerlo.
También se que, los hombres, no lloran.
Pero que querías que hiciese, no me podía contener.
Además, es algo humano y hasta a ti, te debe haber ocurrido.
No me digas que no, que te he visto un par de veces.
Sí, si que te he visto, secarte unas lagrimitas, ha escondidas para que yo no te viera.
Tus causas habrás tenido, las cuales, no es el momento para preguntarte.
Que no, que no hace falta ha éstas alturas mostrarte como, una persona dura.
Si al final, tú y yo, somos iguales.
Pero no me lleves a tú terreno como lo has hecho tantas veces, cambiando de conversación.
Mira que irte sin decirme nada, y no vale la excusa que, yo no estaba en casa.
Podrías haberme llamado, o tal vez haber dejado unas líneas, contándome la razón.
Ya vez, dudas y preguntas que tengo para enterarme de, una vez y por todas, por lo que has pasado.
¿Entiendes ahora?, porqué te he buscado.
Me he dicho a mí mismo que, de hoy no pasaba.
Hoy tengo ganas de hablar contigo, pero, no sé como hacerlo.
Ésta, no es la primera vez que, lo deseo.
Pero como tú bien sabes, un día por otro, dejo pasar el tiempo y me digo, mañana lo haré sin falta.
No, no es por miedo o cobardía que, no lo haya hecho antes, ¿sabes?
Si bien, entre nosotros, tengo algo que confesarte.
A decir verdad, un poco de recelo tenía.
Miedo a que no vinieras, y temor, a tus reproches.
Tal vez, ha sido eso por lo que, no hablé antes contigo.
La duda de saber si querías escucharme, aunque sabía que tú, nunca me defraudarías.
Los reproches, bueno, los acepto igual que antes.
Sí, no soy tonto, claro que se que, no he sido un santo.
Pero sabes bien que, a nadie le gusta escuchar cuatro verdades.
O sea que si lo haces, tendrás antes que, responder a mis preguntas.
Por qué he sido yo quién, organizo ésta cita.
Oye, que no estoy haciendo una escena.
Y se que, no tendría que haber pasado tanto tiempo, pero, ya está.
A lo hecho, pecho, como dice el refrán.
No puedo volver el tiempo hacia atrás, porque si pudiese, cambiaría un sin fin de cosas, ¿sabes?
¿Qué que, cambiaría?
¡Hay!, si yo te contara por lo que tuve que pasar, sin tú ayuda.
En fin, por eso quería hablarte y es así que me dije, hoy es el día, y de hoy no pasa.
Me lo dije esta mañana, al levantarme.
Sí lo se que, también lo había mencionado anteriormente pero, no todos los días he estado capacitado para un enfrentamiento.
Además, no soy una persona impulsiva.
Trato de pensármelo dos veces, aunque luego me equivoque.
Tú sabes como soy.
Me conoces bien y sabes que, necesito el momento adecuado.
Saber de que manera finalizará, antes de tomar la iniciativa.
Pero ya vez la necesidad que tenía en confesarme que, hasta un par de notas, he traído.
Sí notas, cosas que en su día he pensado y las he plasmado para, no olvidarlas.
Por eso, he traído también un lápiz por si tengo que, anotar tus consejos.
No, no te rías, ni me mires así.
Sé muy bien lo que estás pensando.
Si al final, después de tanto repetírmelo algo he aprendido.
Bueno, tenemos que empezar, o sino, se nos hará bastante tarde.
Se que piensas, que más da, si tú no tienes que ir a trabajar.
Sin embargo, yo tengo que madrugar.
No te sorprendas; claro, como no estás aquí cada día.
Te contaré que cada mañana me levanto temprano.
Sí, antes de las siete, ¿quién lo diría, no?
Yo que he sido un dormilón, ahora, madrugo sin necesidad.
Es pura rutina, porque de obligarme, nadie me obliga.
Hay días que me invade la pereza, y no me levantaría por nada del mundo.
Si bien, después de lavarme la cara, las cosas cambian.
Si te dijo la verdad, el día que no me levanto temprano me siento mal, y todo el cuerpo se revela.
Pero bueno, tenemos que comenzar que, ya veremos como acaba.
Ahora bien, primeramente, pondré un poco de música.
Es que la música me encanta y además, sirve como telón de fondo para conversar con tranquilidad.
Sí, si yo no cambio, soy un melómano, más bien un romántico.
Me encanta ser transportado por la música, al fin y al cabo, lo he aprendido de ti.
Siempre te ha gustado escuchar viejas canciones, si y por supuesto, también las modernas.
No te enfades que, no te estoy llamando persona vieja, si como bien puedes observar, los años en mi también han hecho mella.
A mi, la música me distrae, y según como estoy de ánimos, me entristece.
Me trae recuerdos de cosas pasadas que, no volverán.
Oye, lo que he dicho parece la letra de un tango, ¿verdad?
No disimules que, te veo esa mueca picaresca por escucharme a mí, hablar de tangos.
Sí, yo que siempre he sido tan moderno, y esa música, no me interesaba.
Pero es que últimamente han despertado mi interés, unas viejas letras. Las canta de una manera especial uno de esos nuevos artistas, y realmente me agradan.
Debe ser la manera como las interpreta que, atrae mi atención.
¿Quieres escuchar?, éste es.
Su música me hace viajar en el tiempo, y me trae recuerdos.
De mi ciudad, de los amigos, de mi niñez.
A tantas vivencias que, por una u otra causa han quedado dormidas en mi cerebro.
Sus melodías y sus letras, me hacen volver.
Uno de esos tangos en especial, el que se llama; mira por donde, “Volver”, es el que más hace volar mi pensamiento.
A veces, al escucharla, veo plasmada mi vida, en sus glosas.
Al fin y al cabo, si yo volviese sería igual que, en el tango:
“Volver, con la frente marchita las nieves del tiempo, platearon mi cien”
“Sentir que, es un soplo la vida que, veinte años no es nada”
“Que febril la mirada, errante en la sombra, te busca y te nombra”
“Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que, lloro otra vez”
Dime si esto no serían pases de mi vida, el día en que, regresara a mi Buenos Aires querido.
Con aquellas luces del cielo, las cuales iluminaron mi partida, serían las mismas que, en su día iluminaran mi llegada.
¡Hay! Con veinte años lo quieres todo, lo puedes, todo.
Veintidós años tenía cuando marche; en busca de, ¿en busca de?
Bueno, en realidad buscaba todo lo que tengo ahora.
Aunque a ti te puedo confiar que, a veces, a mi también me hacen llorar los recuerdos.
Volver, volver.
No lo se, pero creo que, si regreso algún día tendría que cambiar, la letra del tango.
La cruda realidad es otra, y muy diferente.
Para mi, el volver y las nieves del tiempo más bien representarían, una inmensa tormenta de nieve.
Sí, si no te rías que, no solo sería en la cien.
Si no, ya me vez como tengo el pelo, las canas han florecido por millares.
Además, para poder buscar en las sombras ahora necesito gafas, porque si no, no veo.
La vida pasa, y los años no perdonan.
Bueno, no era mi intención ponerme sentimental.
Por eso, éste último inciso fue para que, no creas que mi vida es un cúmulo de tristeza.
Soy tenaz y hay veces que, hasta en mis días negros, busco cosas jocosas.
No se si tú has sido igual, ya que, nunca antes tocamos éste tema.
Bueno, mejor cambio ésta interpretación y ya está.
Haber si encuentro algo que, nos agrade a los dos.
¿Ésta, qué tal?, ¿te agrada?
Si al final, todas son buenas.
¿Quién fue el que dijo? -La música adormece a las fieras-
Oye, que no es mi intención con este inciso, faltarte el respeto.
Aunque si mal no recuerdo, a veces te ponías como una fiera cuando yo, no hacía lo que tú querías.
Sin embargo, hay días que es necesario ser un poco gruñón para, conseguir lo que queremos.
Lo que quiero decir es que, la música relaja.
Acompaña a que, los pensamientos fluyan por nuestra boca.
De ahí que dicen que, hablando se entiende la gente.
Y a nosotros, nos ayudara a platicar como se dice en Méjico.
Que suerte el de tenerte aquí.
Realmente, me encuentro contento que, hayas atendido mis ruegos.
Deseaba tenerte a mi lado, y recibir nuevamente tus consejos.
No sabes lo bien que me viene, compartir lo que llevo, escondido en mi pecho.
Te estarás preguntando de éstas fotos que, he traído.
Pues las he traído para mostrártelas, así veras, como han crecido los niños.
Ellos eran de corta edad cuando tú, los dejasteis.
Míralos ahora que mayores son.
¡Como pasa el tiempo!, ¿verdad?
Lo que no se decirte es cual de los dos, se parece más a ti.
Ya que, con el paso del tiempo mi memoria nos es la misma.
No frunzas el seño por no recibir más información, pero es que, ha pasado tanto tiempo.
Y bien sabes que, yo, nunca he sido bueno en las comparaciones.
Además, te podrías haber quedado y no irte, como lo has hecho.
Te diré que, desde tú marcha la cual ni me acuerdo de cuando ha sido, fue mi vida dando tropiezos.
Tuve que hacer como los payasos, llorar hacia dentro para seguir adelante.
Aferrado a unos de los poemas de Machado, el cual dice:
“Caminante, son tus huellas el camino, y nada más”
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”
“Al andar se hace camino, y al volver, la vista atrás”
“Se ve la huella que nunca, se ha de volver a pisar”
Dedique más tiempo al trabajo, y con su ayuda, a viajar.
Pensé que viajando, olvidaría y recuperaría el gusto por la vida.
Sin tú ayuda tuve que hacer, borrón y cuenta nueva.
Me di cuenta que, podría dedicarme un poco más a la familia.
Y ellos me ayudaron a su manera, ha salir de las oscuras noches de recuerdos y tristezas.
Sí, te estoy hablando de los niños.
Ellos me enseñaron, a no encontrarme solo por las noches.
Tú no estabas y yo tuve que, hacer frente en solitario.
Desde ese mismo instante ya no tuve frío por las noches, si no por el contrario, los sudores brotaron por todo mi cuerpo.
Cada noche era, un sin parar.
Lloros, llantos y gritos, no me dejaban descansar.
Eran como los tres mosqueteros, todos para uno y ese uno, era yo.
Sin tener experiencia tuve que, enfrentarme a las enfermedades.
A quién preguntar qué hacer, al detectar diarreas, varicelas, urticarias, o malarias.
Bueno, malarias no que, se dan en otro país.
En compañía de biberones, pañales y diferentes artilugios para que, descansaran los nenes, volaban las horas.
Cuando no era uno era el otro, y a los dos había que satisfacer.
Sí, así de esa manera fui olvidándome de ti, de mí y hasta de mi nombre.
Llego un momento que, dormía más en el trabajo que en casa.
Oye, que no me quejo que, siempre he sido de la idea que a los hijos hay que, darles todo.
Bueno, todo, todo no, tal vez ayudarlos en casi todo.
Echarles una mano, cuando más lo necesitan.
Aunque algunas veces la mano, se la echarías al cuello.
Por qué hay veces que, se pasan.
Claro que luego y cuando más lo piensas, tratas de acordarte de la manera que, eras a su edad.
Al fin y al cabo, solo eres joven una vez y todos hemos pasado por ello.
En fin no creo que, nuestro caso haya sido una excepción.
En todos lados se cuecen habas, ¿no es así como se dice para corroborar que, a todo el mundo le ocurre lo mismo?
Con el tiempo, crecen, se hacen mayores y ahí lo tienes.
Sí, míralos aquí están, siempre sonrientes.
Como se puede pensar en algo malo de ellos, si parecen dos angelitos, ¿no?
Aunque te diré que, me hubiese gustado cambiar, aspectos de mi vida.
¿Qué que, cambiaría?
Quizás, retrocediendo, dedicaría más tiempo a estar con ellos.
Jugar, reírme, hablar, ser un compañero.
No es que lo haya hecho muy mal pero, como tú bien sabes, en ese momento yo quería escalar, ganar dinero.
Y lo uno, no es compatible con lo otro.
Te confieso que, hacía lo justo y de eso me arrepiento.
Me arrepiento de esos cumpleaños que, he pasado lejos de ellos.
De esas faltas de asistencias, en acompañarlos al colegio.
De las tantas noches, sin darles un beso.
Y de varias cosas más, sí, me arrepiento.
Se muy bien que dirás que, ese arrepentimiento viene con la edad.
Que todos hacemos errores y que con los años, uno cambia las prioridades.
A decir verdad, creía que lo hacía bien.
Trabajando duro para levantar una familia y a su vez, tener dinero para complacerme esos pequeños gustos.
Si esto está bien o está mal, no lo sé, además no he tenido la suerte de poder consultar con alguien.
Tú te habías ido dejándome solo, y sin consejos.
Visto lo visto, tan mal no ha salido aunque me invada la duda de saber si, podría haberlo hecho mejor.
En fin, míralos que contentos y que guapos que están.
Sí, ésta es, cuando eran pequeños y estas dos son del año pasado.
No me lo puedo ni creer, se ha colado una de nosotros dos.
¿Te acuerdas?, o no te reconoces.
¡Qué cambios que hacemos! ¿Verdad?
¡Que cambió hemos dado!, si parecemos dos extraños.
Creo que estamos en el parque, un día de verano.
Lo dijo por la vestimenta veraniega que, los dos llevamos.
¡Mira por donde!, si llevo puestas las sandalias que, me habías regalado.
Aquellas marrones, las que te quejabas que me las ponía, todos los días.
Que días aquellos.
¿Te acuerdas como te gustaba, pasear?, recorrer las calles.
Y cuando íbamos a la playa en las noches de verano, a cenar y a nadar.
Que bien que lo pasábamos, ¿verdad?
Bueno, al final no son más que recuerdos.
Ahora la realidad es otra, y si no, mira la hora que es.
Perdona pero es que a mi, se me ha acabado el tiempo.
A ti no, a mi que mañana necesito levantarme temprano.
Si lo se, aunque pasen los años sigo siendo el mismo.
Tanto llamarte para que vinieras, tantas preguntas que necesitaban tener respuesta.
Y al final te dijo que es tarde.
Como es costumbre mía, he hablado más de la cuenta y las horas, se nos han ido de las manos.
Pero comprenderás que, después de tantos años sin estar a tú lado tenía y tengo, bastantes cosas para contarte.
Si quieres puedes quedarte, pero yo, tengo que irme a la cama.
No, no es que me haya entrado el sueño así de repente.
Pero, si no duermo y como me conozco, mañana no querré levantarme.
Realmente estoy contento de haber pasado, éste rato contigo.
Te confieso que, tenía temor, dudas, miedos, lo típico que se tiene antes de un encuentro.
Pero necesitaba estar a solas contigo, hablarte de mis vivencias, de mis viajes y de los míos.
Contarte lo orgulloso que estoy, de mis hijos.
Ahora que se que cuando te llamo vienes, ésta no será la última.
Aunque me tienes que jurar que, la próxima vez tú elegirás la música.
Como es lógico, no podré complacerte si son versiones antiguas pero, ya veremos lo que hacemos.
¡Ah!, me olvide de decirte que, ella esta durmiendo.
Sí, ya lo se, tendré cuidado y me meteré despacito para que no se despierte.
Bueno, ya es tarde, te dejo.
Besos papá, a donde quieras que estés, ahí en el cielo.
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