viernes, 15 de abril de 2011

La vejez

Ya se que a todos, nos tiene que llegar algún día.

Y se también, que despiadadamente nos espera a la vuelta de la esquina.

Aunque mirándolo de otra manera, lo peor sería, no poder contárselo a quién te quiera escuchar.

Pero no me dirán que no es un palo verla día a día, como nos invade inexorablemente.

Porque verla la vemos, cada mañana con la ayuda incondicional de nuestro mejor amigo, el espejo del baño.

Nuestro amigo porque sin él, no podríamos disimular, lo que es una verdadera realidad, que los años pasan.

Y con él apreciamos como poco a poco, nuestro cabello se vuelve de color grisáceo, y nos invaden trazos profundos en la cara.

La agilidad se vuelve torpe, y la fortaleza de las manos, desaparece con los dolores en las articulaciones.

Hasta nuestros movimientos se vuelven más lento, y llega un momento que, tenemos que anotar todo, para no olvidarnos.

Sí señores, la vejez no viene sola, según que cosa disminuye, y según que otra aumenta, nada es igual.

De jóvenes, apuramos para llegar a nuestro futuro, y de mayor, nos detenemos en nuestro pasado.

Ahora que he cumplido tantos años y mientras me acuerdo, os diré una cosa antes que me olvide, mañana nos volveremos a ver.

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