Dicen qué el que la sigue la consigue, aunque pocos comentan del trabajo que cuesta andar lo andado.
Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.
Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.
En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.
No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.
Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.
Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.
Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.
En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.
Nos volveremos a ver.
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