¿Os acordáis de las estaciones del año?
Aquellas que su fecha tanto nos costo recordar en nuestros inicios de estudiante.
Esas que cada tres meses, cambian los días veintiuno.
Días que antiguamente influenciaban en el carácter, y para algunos en los sentimientos.
Sensaciones e impresiones de nostalgia en otoño, efectos y estremecimientos de tristeza en los largos inviernos.
Emociones y excitaciones de enamoramiento en primavera, o sacudidas y sobresaltos de alegría en verano.
No obstante, ahora dicen los más perspicaces que el mundo esta cambiando, y así mismo el concepto de su llegada.
Actualmente necesitamos elementos más concretos para identificarnos, con las estaciones del año.
Debe de ser por eso y por ponerles un ejemplo para entendernos mejor qué, hoy por hoy no es el sentirse enamorado lo que nos descubre el estar en primavera.
En estos momentos lo que nos dicen que ha llegado la primavera es, un cambio de horario.
Si, la única alteración que nos delata el estar en primavera es, el dormir una hora menos por qué, en estos tiempos la climatología es tan variable que, puede nevar en verano o hacer mucho calor en invierno.
Ah! Con el tiempo he aprendido que, enamorarse, puede uno hacerlo cualquier día del año.
Feliz primavera.
Relatos, pensamientos y vivencias. Un pequeño espacio de encuentro,donde nos volveremos a ver, cada vez que tu lo quieras.
miércoles, 28 de marzo de 2007
miércoles, 21 de marzo de 2007
Ser como el leon
Dicen qué el que la sigue la consigue, aunque pocos comentan del trabajo que cuesta andar lo andado.
Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.
Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.
En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.
No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.
Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.
Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.
Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.
En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.
Nos volveremos a ver.
Cuesta ser perseverante, constante o persistente, y muy pocos resisten a la ardua espera del momento oportuno, para culminar esa ilusión.
Días y noches de expectación que en ocasiones conducen a las dudas, incertidumbres o indecisiones.
En lo que a mi respecta, siempre he logrado lo que me he propuesto o dicho de otra manera, hasta ahora he conquistado mis sueños.
No obstante como cualquier ser humano, nunca quedo satisfecho con los logros y es así que, cada día me levanto con nuevas ilusiones.
Ilusiones que suelen ser la salsa de la vida, ilusiones que nos hacen seguir atentos a los movimientos, circunstancias y oportunidades, para volver a empezar.
Ilusiones y sueños las cuales con el paso del tiempo pueden llegar a convertirse en pesadillas, o en el mejor de los casos, en quimeras.
Y es por eso que lo mejor es ser como el león, saber esperar, dar tiempo al tiempo, para finalmente salir al encuentro de lo que buscamos.
En otras palabras ser incansable sin llegar a la terquedad, ya qué, el que la sigue la consigue, pero con ayuda de la suerte.
Nos volveremos a ver.
miércoles, 14 de marzo de 2007
Una semana
Una semana, siete días, ciento sesenta y ocho horas es lo que he pasado en España.
Noto que al pisar la tierra de don Quijote, se me cambia el semblante.
Salir del aeropuerto y ver los rayos solares en ese inmenso cielo azul, es para mí como una inyección de felicidad.
Claro que si además combino mi estancia con, paseos a la orilla de la playa, aperitivos en unas de esas tantas terracitas, para luego comerme un buen arroz con mariscos, mi cuerpo cambia.
Alguien dijo que, el bienestar empieza por el estómago, y yo le doy la razón.
Degustar el pan de payes con tomate, lonchas de jamón y el buen cava, es un cúmulo de dicha.
Y así de ésta manera como les cuento, he pasado día tras día lo cual quiere decir que, no he descansado.
Pero que más da, si el salir, hablar, comer, reír y caminar, es vida.
Perderse en el tumulto, dejarse arrastrar por la marea humana, son sensaciones que me invaden, cada vez que estoy en España.
Una semana, siete días, o un montón de horas es lo que estuve en España.
No obstante le dije antes de marcharme, nos volveremos a ver, levantando mi copa de cava.
Noto que al pisar la tierra de don Quijote, se me cambia el semblante.
Salir del aeropuerto y ver los rayos solares en ese inmenso cielo azul, es para mí como una inyección de felicidad.
Claro que si además combino mi estancia con, paseos a la orilla de la playa, aperitivos en unas de esas tantas terracitas, para luego comerme un buen arroz con mariscos, mi cuerpo cambia.
Alguien dijo que, el bienestar empieza por el estómago, y yo le doy la razón.
Degustar el pan de payes con tomate, lonchas de jamón y el buen cava, es un cúmulo de dicha.
Y así de ésta manera como les cuento, he pasado día tras día lo cual quiere decir que, no he descansado.
Pero que más da, si el salir, hablar, comer, reír y caminar, es vida.
Perderse en el tumulto, dejarse arrastrar por la marea humana, son sensaciones que me invaden, cada vez que estoy en España.
Una semana, siete días, o un montón de horas es lo que estuve en España.
No obstante le dije antes de marcharme, nos volveremos a ver, levantando mi copa de cava.
miércoles, 7 de marzo de 2007
Soñar con ella
¿Por qué será necesario apartarse de su lado para, recién apreciar sus maravillosas cualidades?
Además a mi me ocurre algo que realmente no es normal, lejos de ella la extraño, sin embargo no me gustaría vivir en ella.
Aunque es mayor que yo, me enamoro su belleza, sus movimientos, su colorido y a más a más su pasión por la vida.
Viviendo tan lejos como yo vivo, el llegar a su lado es sinónimo de, algarabía y diversión.
Poniéndome un poco romántico diría qué, soñar con ella es ver resplandecer el sol.
Me gustaría volver a nacer para ser de ella pero como dice la canción, yo no soy de aquí ni soy de allá, o sea qué, seguiré viéndola esporádicamente.
Y la verdad sea dicha no me parece mal ya que, tanta vida depara qué, cada vez que estoy con ella solo pienso en marcharme.
Quizás sea un poco egoísta ya qué, me gusta tenerla pero dejarla cuando a mi me plazca.
No obstante con el correr de los años me enamora más y más, y aunque quisiera no podría compartir en sus entrañas, el resto de mis días.
Y es así qué, siendo un argentino, nacionalizado noruego y sintiéndome español por los cuatro costados, daría lo que fuera por ser de Barcelona.
Por eso, cada vez que marcho de la ciudad y mirándola de reojo le susurro, nos volveremos a ver.
Además a mi me ocurre algo que realmente no es normal, lejos de ella la extraño, sin embargo no me gustaría vivir en ella.
Aunque es mayor que yo, me enamoro su belleza, sus movimientos, su colorido y a más a más su pasión por la vida.
Viviendo tan lejos como yo vivo, el llegar a su lado es sinónimo de, algarabía y diversión.
Poniéndome un poco romántico diría qué, soñar con ella es ver resplandecer el sol.
Me gustaría volver a nacer para ser de ella pero como dice la canción, yo no soy de aquí ni soy de allá, o sea qué, seguiré viéndola esporádicamente.
Y la verdad sea dicha no me parece mal ya que, tanta vida depara qué, cada vez que estoy con ella solo pienso en marcharme.
Quizás sea un poco egoísta ya qué, me gusta tenerla pero dejarla cuando a mi me plazca.
No obstante con el correr de los años me enamora más y más, y aunque quisiera no podría compartir en sus entrañas, el resto de mis días.
Y es así qué, siendo un argentino, nacionalizado noruego y sintiéndome español por los cuatro costados, daría lo que fuera por ser de Barcelona.
Por eso, cada vez que marcho de la ciudad y mirándola de reojo le susurro, nos volveremos a ver.
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