martes 27 de febrero de 2007

Un dia como hoy

Era se dos extraños que se conocieron, en la mitad de dos polos.

Era se dos personas que intuyeron qué, sería bonito entenderse sin hablar, o expresase con solo una mirada.

Quizás por eso fue que, hace ya bastantes años, un día como hoy afirme que estaría a su lado.

Sí, un día como hoy le dije que, formaríamos una familia.

Sí, fue un día como hoy que nos juramos caminar el uno al lado del otro, en lo bueno y en lo malo.

Un día como hoy hace treinta un años, le dije que sí, a la mujer a quién amo.

Un día como hoy y esperemos muchos más, cariño, feliz aniversario.

lunes 26 de febrero de 2007

Unos dias planeados de antemano

He estado desde hace tiempo contando los días que me quedaban para, pasar una semana en Barcelona.

Esta vez no estaré solo, mi esposa y unos amigos me acompañaran.

Propósitos, notas, lugares a visitar, amigos a llamar, cosas para comprar, y más planes muchos planes a realizar.

Sí lo se que, no soy el único con semejante alarde de estrategia para que luego quede, en la nada.

Como es lógico yo propongo pero, para complacer a todos aquellos que se encuentran a mi lado, no dispongo.

Mi experiencia me dice que, no lograre mi cometido y regresare a casa como me he ido, solo con mucha ilusión.

O sea que, si todo sale bien descansaré cuando regrese a casa, tiraré como es costumbre la nota que he llevado, y escribiré en un nuevo papel las cosas a realizar, al regresar la próxima vez a Barcelona.

Nos volveremos a ver, y ya les contare lo acontecido.

martes 20 de febrero de 2007

Hablar si, entender no

En mi primer viaje a Túnez, rogaba para que el vuelo llegara sin retrasos ya que en el hotel, estaría esperándome el agente de nuestra empresa.

Quería llegar con luz solar a Túnez pues tendría que conducir hasta la ciudad de Sfax, y según el mapa quedaba bastante lejos.

Claro que no siempre sale como uno lo planea, y fue así que cuando me puse en marcha en el coche alquilado, los últimos rayos de sol se iban apagando.

Ya tuve problemas en salir del aeropuerto, lo que me llevo a dar tres veces la vuelta al mismo, antes de encontrar la salida.

El mapa que llevaba era de carreteras pero para conseguir colocarme en la autopista, tendría primeramente que encontrarla.

La ciudad de Túnez no es muy grande pero al no hablar el francés, me resultaba difícil comunicarme en inglés, aunque finalmente encontré a un tunecino que balbuceaba el italiano.

Finalmente y después de pasar varias vicisitudes en el camino en otras cosas por no llevar dinero local, tarde más de lo debido, llegando al hotel de madrugada.

Al día siguiente y para no complicarme la vida, pedí en recepción un taxista con nociones de inglés.

Subí al taxi preguntándole al chofer si comprendía el inglés para asegurarme, recibiendo una respuesta afirmativa.
Seguidamente con la dirección en la mano, y explicándole que iríamos a un almacén le pregunte si me entendía, respondiéndome que no.

Pero usted habla inglés le pregunté nuevamente, respondiéndome que sí.
Entonces me entiende lo que le dijo continué, respondiéndome que no.

Hablar inglés sí, entender inglés no.

Armándome de paciencia y con mi francés de la costa, le explique lo inexplicable de la dirección y el dichoso almacén.

Así nos pusimos en marcha, pero después de llevarme por dos veces seguidas a la estación de trenes, le tuve que pagar para que me dejara finalmente en el hotel.

Ya ven, no por mucho madrugar amanece más temprano, o sea que, saber idiomas es una ventaja, siempre y cuando tú interlocutor te entienda.

Au revoir, mañana nos volveremos a ver

lunes 19 de febrero de 2007

Los idiomas

En mi época de estudiante eran muy pocos los que sentían interés en aprender diferentes lenguas, la mayoría y me incluyo en el montón, teníamos suficiente con seguir las clases del día a día.

Claro que con los años te das cuenta que, hubiese sido mejor hincar los codos en las clases particulares, en vez de quedarse hablando en la cafetería de la esquina.

O sea qué, lo mejor es aprender desde pequeño, el cual no es mi caso.

A mis veintitantos años llegando a la tierra prometida de la costa brava, me di cuenta rápidamente que, sin tener experiencia lingüística no me comería un rosco.

Es así que, afinando mis sentidos auditivos y poniéndole mucho empeño debido a la causa, aprendí a marchas forzadas otras lenguas.

Se puede decir que, hablar varios idiomas facilita la comunicación.

Claro que, si no se habla o entiende correctamente pueden llevarte a situaciones vergonzosas.

Recuerdo mi primera vez en Estados Unidos, de pié frente a un quiosco callejero en un barrio de negros, a la espera de comprar unos trozos de pollo frito.

Sería el único quiosco abierto ese día ya que, éramos bastante a la espera que nos despacharan, siendo yo el único de tez clara.

Cuando aquel moreno pregunto si quería (white meat) carne blanca, mirando a todos a mi alrededor, salí corriendo sin saber que contestarle.

Una vez utilizando mis nociones de francés en Paris, y apuntándole al camarero con mi dedo índice en la carta, comentándole que ese día no deseaba algo con espinas, comí trozos de pescado con patatas.

Incrédulo me observaba el policía en Alemania cuando le rogaba sí, podía ayudarme a encontrar mi coche, aparcado en la calle strasse.

Lo mejor en esto de los idiomas es ayudarse con un poco de mímica, siempre y cuando la artrosis lo permita.

Nos volveremos a ver, chao.

viernes 16 de febrero de 2007

Hoy es viernes

El viernes es un día específico, y no creo que solo sea yo el que piensa de esta manera.

A todos nos gusta éste día ya que después de estar trabajando, finalmente llega el fin de semana.

El viernes es día de hacer planes, de reuniones con amigos o de cenas especiales.

Yo los viernes me levanto contento, intentando que nada cambié una tradición heredara de mi madre.

Recuerdo de mi tierna infancia, ese día en particular, mi madre se levantaba temprano, a decir verdad ella siempre madrugaba, pero ese día planeaba la compra para todo el fin de semana.

Como ella nos regalaba en los fines de semana con alguna comida fastuosa, de su extensa imaginación culinaria, la cena de los viernes en casa era casi una tradición rutinaria.

Y vosotros preguntaréis ¿y qué tradición teníamos en casa?

Pues la cena de cada viernes eran pizzas caseras, hechas por ella misma.

Ahora y después de tantos años sin su compañía, soy yo quién se encarga de prepararla y ofrecerla a los componentes de mi familia.

Por eso y como hoy es viernes, ya saben lo que cenaremos de especial.

No os invito a degustarla porque sois capaces de venir, y mejor es despedirnos de una manera sencilla, diciéndoles solo que, nos volveremos a ver.

jueves 15 de febrero de 2007

Querer y no poder

Hay días que la inspiración no aflora a la superficie, y por más esfuerzo que uno haga, queda atrapada bajo el cabello.

Hay días que el cansancio es más fuertes que el deseo, en salir adelante.

Días en blanco que las horas transforman en días negros, por la utopía de querer y no poder.

Sí, así de ésta manera me sentí aquel día, subido a una tabla de surf.

Un amigo quién se ganaba la vida alquilándolas, insistiéndome y a la vez mostrándome un par de trucos en la playa, me dijo -Venga, a practicar-

Recuerdo que me costo deslizar la tabla con el mástil y su vela, debido a la poca experiencia y la vergüenza de qué alguien lo notara.

Con las manos amoratadas por el esfuerzo, y el agua llegándome a los tobillos, traté de subir en ella.

No os mentiré si os digo que, a la primera caída y después de pegarme el mástil en la cabeza, casi dejo todo tirado en la arena.

Mi amigo, alentándome a que siguiera gritó que tenía que ir más adentro.

La cosa no era fácil y aunque le ponía todo el entusiasmo, más me costaba subir que, desplomarme junto al mástil.

Intentándolo no se cuantas veces me di cuenta que, estaba adentrándome en la mar, cambiando rápidamente mi rumbo hacia la playa.

Ya no podía más, además tenía parte del estómago pelado por la porosidad de la tabla, sin embargo, pensé en realizar un último intento.

Quizás fue la energía empleada al levantar la pierna que, logré por primera vez mantenerme de pié sobre la tabla.

Y así por fin, pegándome la brisa en todo el cuerpo me sentí libre de ataduras, claro que en el intento había roto el bañador, y éste, flotaba solitario entre el oleaje.

Comprenderán que la alegría me duró solo unos segundos, antes de caer desnudo una vez más al agua.

La ayuda milagrosa de mi esposa con una toalla atenuó la zozobra de querer y no poder, y así, herido en mi honor y en todo el cuerpo me despedí de la tabla diciéndole, nos volveremos a ver.

miércoles 14 de febrero de 2007

Hoy es el dia

Cada persona define la suerte de una manera diferente.

Lo que si es cierto es qué, la suerte no siempre llega en forma de beneficio económico.

El conseguir el proyecto deseado es cuestión de suerte para unos, el poder trabajar sin agobios, es argumento de suerte para otros.

Es demostración de suerte para muchos, el levantarse cada mañana sin dolor, y así mismo consideran signo de suerte otros tantos, el tener familia, amigos o un sin fin de amistades.

Quizás viéndola de ésta manera podría decirse que, el tenerla o no tenerla depende de nosotros mismos.

Por eso y como hoy es el día, puedo comentarles sin hacer mucho alarde que, yo también tengo suerte.

Suerte de haber encontrado hace ya muchos años, con quién compartir cada instante de mi vida.

Y al ser hoy el día de los enamorados, le envío un beso a quién estará a mi lado por muchos años.

A disfrutarlo bien que mañana, nos volveremos a ver.

martes 13 de febrero de 2007

Esto es el final

Se dice que, una imagen vale más que cien palabras, y ayer lo comprobé mirando la tele a aquel joven.

Y así, medio boquiabierto, estupefacto y no les miento al decir que también me sentía intrigado, veía como se precipitaba al vacío.

Ocurrió que, al lanzarse desde una avioneta en paracaídas, ese instrumento de seguridad no se desplegó como debía, y así, en estilo tirabuzón caía en picado.

Llevaba instalada una cámara en su casco, la cual filmaba cada segundo de lo que todos intuíamos.

Creo que escuche decirle, “Esto es el final”, me imagino perdiendo toda esperanza.

Aunque una frase popular dice qué, -La esperanza es lo último que se pierde, y qué la suerte es de todos.

También imagine qué, como la mayoría de los mortales al percibir lo inminente, cerraría los ojos creyendo sufrir menos.

Pero el presenciar toda la noticia reafirmo mi teoría que, nunca hay que perder la esperanza, y que tarde o temprano, a todos nos toca la suerte con su varita mágica.

Por qué, el caer encima de unos arbustos, le salvo la vida.

¡Hay! Destino que, siempre nos tiene preparada una sorpresa, a la vuelta de la esquina.

Mi padre solía decir que, a la suerte hay que buscarla, pero al destino no hay que provocarlo.

Nosotros con un poco de suerte, nos volveremos a ver.

lunes 12 de febrero de 2007

¿Donde estas corazon?

Simple pregunta qué según el tono que se le de, puede interpretarse en sentido de afecto, o por el contrario de vacilación.

En todo caso, depende del lugar o del hecho, para contestar acertadamente.

Es así que la pregunta, puede ser cariñosa si la realizamos al llegar a casa, indagando por el ser querido.

O por el contrario, obtendría el signo de duda e interrogación, si se realiza después de una rencilla al no encontrar a nuestro interlocutor.

El común denominador de ésta pregunta es qué, siempre tratamos de averiguar, donde se encuentra ese ser a quién le tenemos mucho afecto.

Afecto, cariño, amistad, simpatía, ternura o amor que se convierte en intriga y recelo, sino se recibe respuesta alguna.

En otras palabras, el apego se revierte en desconfianza, al no recibir una contestación.

Y sino, les cuento un episodio ocurrido en mi niñez.

Resulta que, estando en el hospital con los demás compañeros de colegio; a mis seis añitos, para que me extirparan las amígdalas.

Sorprendido escuchaba a mis demás compañeros llorar, por eso al tocarme el turno, tuve la ocurrencia de esconderme en la consulta detrás la puerta.

Es así que, cada vez que la doctora abría la puerta y no me encontraba, preguntaba de forma cariñosa, ¿donde estas corazón que no te encuentro?

Os diré que finalmente me encontró, extirpó y lloró, sí lloró, por qué en mi desesperación le mordí un dedo, al introducir su mano en mi boca.

En fin, donde estáis corazones que, mañana nos volveremos a ver.

miércoles 7 de febrero de 2007

Aire caliente

Hoy es un día soleado pero de mucho frío, y sin tener una razón especial, acuden a mi mente recuerdos de Andalucía.

Quizás, aquellos días que pase hace bastantes años en un pueblo de Huelva, han producido en mí, unas sensaciones difíciles de olvidar.

Impresiones latentes en nuestro subconsciente, las cuales afloran, en un momento determinado sin que nosotros lo sepamos.

Es así que hoy, recuerdo las calles estrechas de Almonte, y el sol en todo lo alto, acariciando tímidamente las paredes blancas de las casas.

Recuerdo como me gustaba caminar por las mañanas, sintiendo el frío en mis mejillas, en dirección a la plaza principal.

Mi asiento preferido del paseo, aquel que esta frente a la iglesia, donde guardan la famosa paloma blanca.

Los bancos de descanso enclavados en sus calles, decorados con motivos árabes, y sus árboles pequeños bien cuidados y de ramas largas.

Pero el momento cumbre que evoco con más fuerza, es cuando expulsaba ese aire caliente por la boca, al saludar a todo aquel que me encontraba.

Quizás todos estos recuerdos regresan a mi memoria, debido a que hoy y aquí, es un día soleado de invierno, y el termómetro marca bajo cero, cuatro grados.

Si resisto éste palo, nos volveremos a ver.

martes 6 de febrero de 2007

Tira y afloja

¿Por qué somos más tolerantes en los inicios de una relación de pareja?

Los que lleváis casados o conviviendo bastantes años, puede ser que ésta cuestión os incordié de solo pensarla, pero su respuesta tiene varias vertientes.

Descifrando algunas de ellas, se puede llegar a las siguientes conclusiones:

Veamos, primeramente se dice que el amor ciega; en otras palabras, en el inició no vemos los defectos de nuestra media naranja.

Segundo, el respeto es parte del amor, y quizás por respeto, no se dice cuatro verdades a la persona que se quiere.

Tercero, como el amor todo lo perdona y más en sus comienzos, aunque no nos guste, otorgamos con tal de tenerla contenta.

Es así que meditando estos términos podríamos preguntarnos si acaso, el amor tenga algo de culpa en el cambio de nuestra relación.

Personalmente creo que, por más interpretaciones que le deseemos otorgar a nuestra relación, perdonamos pero no olvidamos.

No obstante, no es solución cambiar de pareja por pequeñas rencillas, ya qué si el cambio es por amor, sería como volver a empezar.

Y así, siguiendo en este tira y afloja, nos volveremos a ver.

lunes 5 de febrero de 2007

Hoy no me puedo levantar

Fue lo que dije el día de mis cincuenta cumpleaños, al tratar de levantarme de la cama.
Nunca imagine que recibiría en ese día tan memorable, un ataque de lumbago y ciática.

Pues así comencé esa mañana, rogándole a mi mujer que, por favor me ayudara.

No recuerdo bien como pude ponerme en pié, pero lo que no he olvidado es, ese dolor de cintura y en la nalga.
Sufrimiento que continuaban a lo largo de la pierna, hasta el dedo gordo del pié.

Mi esposa realizando un esfuerzo sobre humano; dado el volumen de mi físico, medio me arrastro hasta llegar al baño.

Lógicamente no soy diferente al resto de los mortales, y fue así que, al finalizar de hacer mis necesidades fisiológicas, no tuve más remedio que ducharme para poder limpiarme, ¿me entienden, no?

Al cabo de unas horas, llegamos en compañía de mi media naranja a urgencias, caminando como Frankestein con diarrea.
Al preguntarme las enfermeras mi edad, les hizo gracia saber que, festejaría mi mitad de siglo en esas condiciones.

Ahora vosotros preguntaréis, -¿Y porqué nos cuenta esto?
Por qué desde ese día me di cuenta que, a cualquiera le puede tocar el gordo pero, por más millones que tengas, si no tienes salud no eres nada.

Que el levantarse cada mañana sin dolor en el cuerpo, es señal de felicidad.
Pero lo más importante es que, si no tienes la ayuda de una persona que te quiere, puedes no salir nunca de la estacada.

Aunque pensándolo bien, hoy es lunes y quizás muchas personas hayan expresado ésta mañana lo de, hoy no me puedo levantar.

Nosotros con suerte y salud, nos volveremos a ver.

jueves 1 de febrero de 2007

La amistad

Dicen que la distancia es el olvido y que la falta de comunicación, ayuda al abandono.

Sentimientos, emociones, pasiones y afectos que, la distancia y el tiempo, apagan como la tenue luz de una vela.

Pero quién tiene la culpa, la falta, o el error en ejecutar ese entorno que poco a poco se convierte, en olvido.

Quién puede juzgar o explicar el porqué, de esas simples excusas, la cuales terminan siendo una realidad inmovible.

Excusas, pretextos, rodeos y evasivas, son partes de los ingredientes que demuestran la falta de afecto.

No es necesario esperar hasta el último momento, para indicarles que, los queremos más que a nadie.

Es mejor ir al encuentro y expresarles, decirles, demostrarles, señalarles que, sin su amistad no somos nada.

Fue por tal motivo y sin dejar pasar más tiempo qué ayer, contacte con viejos amigos y solo supe decirles, nos volveremos a ver.