Dicen que la distancia es el olvido y que la falta de comunicación, ayuda al abandono.
Sentimientos, emociones, pasiones y afectos que, la distancia y el tiempo, apagan como la tenue luz de una vela.
Pero quién tiene la culpa, la falta, o el error en ejecutar ese entorno que poco a poco se convierte, en olvido.
Quién puede juzgar o explicar el porqué, de esas simples excusas, la cuales terminan siendo una realidad inmovible.
Excusas, pretextos, rodeos y evasivas, son partes de los ingredientes que demuestran la falta de afecto.
No es necesario esperar hasta el último momento, para indicarles que, los queremos más que a nadie.
Es mejor ir al encuentro y expresarles, decirles, demostrarles, señalarles que, sin su amistad no somos nada.
Fue por tal motivo y sin dejar pasar más tiempo qué ayer, contacte con viejos amigos y solo supe decirles, nos volveremos a ver.
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