miércoles 17 de enero de 2007

¿Donde se encuentran?

Todos los seres humanos nacemos para que, tarde o temprano y según nuestro destino, terminemos bajo tierra.
Aunque como sobre gustos no hay nada escrito, algunos prefieran la otra variante que es, el crematorio.

Es ley de vida dirán ustedes, no obstante me invade la pregunta si realmente es así para todos, o todas las cosas.

En el ser humano, se comprende debido a que la edad no perdona y en otras ocasiones, el destino y sus sorpresas.

En lo referente a las materias primas, cada producto u objeto, nace con una fecha de caducidad que en nuestro mundo, es igual a la muerte.
Y debido a ello y por razones de sanidad o marketing, las empresas cumplen a rajatabla su cometido, reciclándolas llegado el momento.

Pues bien, hasta aquí conocemos el paradero de las cosas.

Pero, ¿donde van a parar los árboles de navidad?, sí, aquellos que no se venden.

Por qué no todos los venden con la raíz para poder plantarlos en el jardín después de las fiestas, además, como están las hipotecas hay menos los de jardín, y más los que viven en apartamentos.

¿Qué harán con los arbolitos?, por qué estos no se pueden congelar, ni se pueden almacenar, ni tampoco mantenerlos en agua, para que sobrevivan hasta el siguiente año.

Mi gran pregunta es, ¿se reunirán los vendidos y no vendidos, como si fuera la unión de los muertos vivientes?

Mañana, cuando nos volvamos a ver, me lo contaréis.