Casi cada semana presiento que la lotería tocara a mi puerta, pero al cabo de unas horas, lo único que gano es la oportunidad de seguir jugando.
No se si es un consuelo saber que como yo, hay millones de adictos a los números mágicos a los cuales nunca le toca nada.
Aunque todo el mundo tendría que ser recompensado, por el mero hecho de jugar.
Alguien dijo qué, tendrían que repartir premios también entre los perdedores, y que lo correcto sería un estímulo a todo aquel que ha jugado durante tantos años, y nunca ha acertado con los números.
La idea es perfecta aunque nunca podría llevarse a cabo, ya que según la lógica, para ganar alguien tiene que perder.
Y a nadie le gusta perder, sino, directamente no juega.
No obstante, hay una posibilidad para que todos los que jugamos no nos invada la tristeza de perder, la misma sería que llevado a cabo el sorteo, nos devolviesen el mismo dinero gastado en cada número.
Ya se que me dirán que así nadie gana, pero por otro lado nadie pierde.
En fin, mi presentimiento, augurio, pronóstico, vaticinio y profecía es que, nunca se llevara a cabo tan tremenda idea.
Pero por si acaso, me voy a comprar un número para el sábado, y tener en cuenta que aunque me toque, nos volveremos a ver.
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