Los cumpleaños de pequeño, representaban el día que además de estar reunido con la familia, venían a visitarme los amigos con regalos.
Luego al ir haciéndome mayor, fueron sumándose a la celebración nuevas amistades, y al cabo del tiempo hasta una nueva familia.
De pronto a mí lado, ya no estaban mis padres sino que ahora, los que ocupan su lugar, era mi esposa y mis hijos.
No interpretéis estos comentarios como si estuviera reprochando el paso de los años, por qué todavía siguen entusiasmándome, los cumpleaños.
Aunque estos vayan cambiando con los años.
La verdadera diferencia se nota en los regalos, mientras eres joven los paquetes son grandes, duros, como una bicicleta.
Con el paso del tiempo, los paquetes se hacen más pequeños y por naturaleza más blandos, como unos calzoncillos largos.
¿Será que con el paso del tiempo, perdemos movilidad?
Pregunto por qué, en mi último cumpleaños al distinguir aquel paquete grande y duro como los de antes, dio un vuelco mi corazón.
Y no os miento si os digo que, hasta las piernas me temblaron al abrirlo y encontrarme con un bastón.
Se que cuantos más años cumples es más difícil encontrar el regalo apropiado, pero hay algunos que se pasan.
En fin, el sábado me voy de cumpleaños, nos volveremos a ver después del fín de semana.
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